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El ‘boom’ del aprendizaje continuo

El ‘boom’ del aprendizaje continuo

Tras los años de crisis, las empresas de formación para el empleo vuelven a crecer con nuevos formatos y ofertas

La formación continua y de posgrado se está convirtiendo en un sector cada vez con más peso en la economía española y que, además, vuelve a crecer a fuerte ritmo en los últimos dos o tres años. Después de un tiempo, básicamente entre 2010 y 2013 en los que las cifras de alumnos habían caído, las empresas vuelven a experimentar un fuerte aflujo de estudiantes a sus aulas. Por ejemplo en Master D, una empresa del sector que se dedica a las oposiciones y ofrece cursos en temas tan variados como la hostelería, la sanidad, la automoción, el diseño o la informática (con más de 20 centros en España), “las matriculaciones subieron el año pasado por encima del 6%”, dice Álvaro Concha, responsable de comunicación de la empresa. Es solo un ejemplo de la tendencia que se presenta ahora en todo el sector, desde las cerca de 250 escuelas de negocios existentes en España, pasando por centenares de empresas dedicadas a los cursos de formación continua para el mundo del trabajo.

El boom está afectando a todos los segmentos del sector, y muy especialmente a las escuelas de negocios, una división que ha crecido imparable incluso durante los años de la crisis “y que el año 2015 ya facturó en torno a los 650 millones de euros”, según apunta Antonio Alonso, presidente de AEEN (Asociación Española de Escuelas de Negocios). En parte porque, como dice Concha, “el enorme incremento del paro hizo que los jóvenes en busca del primer empleo o los mayores que lo habían perdido se preocuparan de formarse y reciclarse”.

El fuerte crecimiento de las escuelas de negocios ha sido propulsado por el auge de los másteres. “Si hace años tener un MBA o un máster era una opción, ahora es una obligación. Además, en algunas carreras y funciones te exigen el máster para poder ejercer”, explica Javier Zardoya, director general de IDE-CESEM, una escuela de negocios.

PRÁCTICOS

El sector, que contaba con un puñado de escuelas a finales de los noventa, ha estallado a partir de 2000. “No solo se han abierto decenas de escuelas nuevas, sino que las universidades privadas y públicas han creado sus propios departamentos de posgrado y escuelas de negocios”, explica Alonso, de AEEN. “Las universidades han ido sustituyendo los doctorados, que ahora quedan solo para los que quieren ser investigadores o profesores, por los másteres, más prácticos y pegados a la tierra”, dice el presidente de las escuelas de negocios.

Todo este movimiento de creación de nuevos centros se vio, lógicamente, alentado por los altos precios de los másteres y MBA en las grandes escuelas como IE Business School, ESADE o IESE, en las que uno de estos cursos puede costar de 50.000 a 80.000 euros. Y, además, no todos los que quieren entrar lo consiguen, ya que las cribas de candidatos son muy severas.

Esta fuerte exclusividad por parte de las grandes del sector,unas business schools que aparecen en los rankings mundiales (Financial Times, por ejemplo) y logran tasas de empleabilidad para sus alumnos del 98%, ha abierto el camino a otras instituciones más modestas. Por ejemplo, en IDE-CESEM, los precios de los másteres son sensiblemente inferiores: el MBA Executive está en los 21.000 euros, y uno mixto (presencial y online), en torno a los 13.000. “Además, la escuela concede becas que pueden llegar al 35% del coste y hasta al 50% en algunos casos”, dicen en la escuela.

El sector se ha sofisticado también a extremos no imaginables hace años. Mientras que inicialmente estas escuelas descansaban en los alumnos individuales, “hoy mantienen acuerdos con grandes empresas para reciclar sus empleados y ejecutivos en sus campus o en los locales de la compañía”, explica Javier Zardoya. Dado que buena parte de las grandes empresas, desde Telefónica al BBVA, han creado sus propias universidades corporativas, la tarea de diseñar los planes de estudios, dirigir los cursos y hasta impartir buena parte de las clases ha sido atribuida a estas escuelas de negocios.

EXTREMA COMPETENCIA

Otro dato para entender el sector es que aparte de las business schools generalistas han surgido cada vez más escuelas especializadas en ramos concretos, por ejemplo en la moda (ISEM), en las finanzas (IEB) o, incluso, la farmacia (Instituto Superior de la Industria Farmacéutica). La principal consecuencia de esta extrema competencia es que, si bien las matriculaciones empiezan a subir, las facturaciones van más despacio. “En los últimos años no hemos podido subir los precios de los cursos”, reconoce el director de IDE-CESEM. Y no los han podido incrementar no solo por la competencia, sino sobre todo por la aparición del e-learning, que ha abaratado los costes y los precios de los cursos, tanto en posgrado como en formación continua. Pese a que buena parte de la formación, en posgrado, sigue siendo presencial, ganan terreno los programas mixtos (presencial e Internet), e incluso los impartidos exclusivamente online. “Un 35% de los cursos en nuestra escuela ya son mixtos”, aclara Zardoya.

También la formación continua está creciendo de modo imparable. En este caso no se trata tanto de másteres o MBA, con duraciones de varios meses y hasta de un año o más, sino de cursos más pequeños, muchas veces superespecializados. Por ejemplo, Master D ofrece en hotelería cursos tan concretos como pastelería y repostería o gobernante de hotel; en informática ofrece cursos de desarrollo de aplicaciones para móviles, programación para Android o mantenimiento y reparación de ordenadores. Además de otros cursos como técnico en electromecánica de automóviles, diseño de moda, patronaje o montaje de instalaciones solares. Este tipo de estudios, apunta Concha, de Master D, “están pensados para jóvenes, en búsqueda del primer empleo o mayores, empleados o desempleados, que buscan mejorar sus competencias o aprender un nuevo oficio”.

INFINITAS POSIBILIDADES

Las posibilidades de la formación continua son, sin embargo, infinitas. Por ejemplo, en Academia de Mercados, un centro de estudios financieros perteneciente a OSTC, un fondo de inversión multinacional, que se dedicaba a formar a sus propios traders, han abierto, hace año y medio, “una escuela para traders profesionales, pero también para inversores particulares, deseosos de gestionar sus propios ahorros”, dice su CEO, Humberto Toro. “Hay muchos ahorradores que, ante los problemas que han sufrido en los últimos años, por ejemplo en el tema de las preferentes, quieren controlar sus inversiones y están dispuestos a formarse en estos temas”, asegura Toro. El centro, que el año pasado impartió enseñanza financiera a cerca de 1.000 alumnos, ofrece cursos como trading con futuro; selección de fondos de inversión; iniciación al análisis técnico, o Forex. “De momento, damos cursos cortos, pero estamos pensando crear también algún posgrado largo”, comenta Toro.

Información publicada por el Diario El País

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