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Claves para encontrar empleo en el mercado laboral actual.

Claves para encontrar empleo en el mercado laboral actual.

ADAPTACIÓN AL ENTORNO

Si por algo se distingue el ser humano del resto de los animales es por su capacidad  de adaptación al entorno y por su capacidad de adaptar el entorno a sus necesidades. Bien con gran esfuerzo y sacrificio, bien con mucho ingenio, gracia y elegancia. Pero siempre con el mismo objetivo: sobrevivir y hacerlo de la mejor manera posible. Y a poder ser, con el menor esfuerzo posible, o mejor dicho, de la manera más eficaz posible. El acceso al mercado laboral o la permanencia en el mismo es cambiante. Las puertas de acceso cambian de sitio forma y tamaño y las reglas que regulan el paso – tanto hacia adentro como hacia afuera – son cambiantes. Los individuos tendrán pues que hacer uso de esta cualidad evolutiva y adaptarse para seguir en el juego.

Antes como ahora las variables son, a mi juico, las mismas: formación, aspiraciones, y entorno. El objetivo no ha cambiado: encontrar un trabajo. Después están los matices en los que no entraremos, como qué grado de formación tiene el candidato, cómo de ambiciosas son sus aspiraciones, se encuentra en un entorno propicio para el desarrollo o totalmente adverso, es una adversidad pasajera, tolerable o directamente proporcional a las aspiraciones que se tienen, etc. Ahora, que no antes, contamos con un gran número de medios que nos ayudarán a afinar cada una de las variables tanto como queramos para poder alcanzar el objetivo de una manera más adecuada a nuestra realidad. Y cuando digo “nuestra realidad” me refiero a lo que somos realmente: soy un filósofo aunque mis estudios son de ingeniería, soy constructor de vocación aunque me licencié en medicina y tantos otros ejemplos que me rodean y que encuentro en mi entorno más próximo. El tema es conocerse y ser consciente de las capacidades de uno mismo, los límites asumibles, las inquietudes que nos motivan, las aspiraciones futuras, las hitos intermedios, es decir, saber hacia dónde quiero ir, qué llevo en la mochila, cuánto más puedo meter, cuánto tiempo aguantaré el peso y cómo adecuo mi ritmo para llegar a meta sano y salvo.

La formación la podemos llegar a considerar casi como la higiene personal en muchos aspectos. Partimos de la base de que hay que ir limpio. Y si uno se ensucia, se lava con jabón. Sin distinción de clase o estamento social nos topamos con gente lo mismo pulcramente aseada que muy descuidada. Hay quien, aun teniendo acceso al jabón prefiere confiar en la madre naturaleza e ir oliendo a selva virgen. Estos son los que desaprovechan repetidamente las oportunidades de formación. No me ducho solo cuando hace falta, me ducho por sistema, y si en medio del sistema hay que volver a ducharse, pues me apunto a un Máster, voy a un congreso, visito una feria, me paso medio año en el extranjero o hago lo que haga falta para mantenerme limpio, es decir, actualizado, preparado, dispuesto para el siguiente reto.

Qué duda cabe que las aspiraciones van muy ligadas a la formación. Cada uno a su nivel, cada cual orientado hacia el ámbito en el que quiere desarrollarse, cada quien atravesando los campos que ha elegido para llegar a su destino. Pero teniendo muy presente que aprender, formarse y hacer de ello una rutina es como el ir limpio, una necesidad imperiosa para entrar, seguir y progresar en el mundo laboral, tanto antes como ahora.

EL ENTORNO CAMBIANTE Y ADVERSO, ASI HA SIDO Y ASI SERÁ

Esta es la parte más interesante del asunto, y en la que mejor hay que manejarse: el entorno. Ya desde pequeñito me movía con soltura en las meriendas con las amigas de mi abuela, después más adelante entre los mayores en el patio del colegio y más tarde entre los profesionales de mi sector. Es algo que se me ha dado siempre bien. El entorno siempre ha sido cambiante y siempre lo ha hecha hecho a gran velocidad. Por supuesto que ahora estamos en una situación particularmente adversa, pero también contamos ahora con más medios a nuestro alcance y, sobre todo, hemos tenido muchas más posibilidades de prepararnos para este momento que ninguna otra generación anterior. Otra cosa es que, dado el alto confort del momento no lo hayamos aprovechado. Los que se quedaron reclinados en el sofá de la complacencia estaban destinados a estrellarse tarde o temprano irremediablemente.

Las puertas de entrada al mercado laboral se han diversificado en los últimos años siguiendo la evolución natural del entorno, las necesidades de la sociedad, las exigencias del momento y la especialización de los candidatos. Sin embargo, los canales de acceso de antes siguen estado ahí y siguen funcionando igual de bien, eso sí, conviven ahora con una serie de opciones nuevas que antes no existían.

Los nuevos canales de ventas ligados a internet irrumpieron con fuerza hace ya unos años y se han perfeccionado y especializado. La gran mayoría de las empresas de selección de personal, por no decir todas, tienen una opción de registro on-line, están las listas de distribución con las últimas ofertas y están las redes profesionales donde los currículos se intercambian, actualizan y engordan con sorprendente rapidez. La gran popularidad de estos canales no ha quitado ni protagonismo ni relevancia a los tradicionales en los que las recomendaciones personales, las bases de datos de candidatos propias de las agencias de selección y las publicaciones selectivas – y cada vez más selectas – de algunos puestos de mucha relevancia.

En la variedad está el gusto, y en la diversificación de la variedad, la especialización del gusto. Cada opción de búsqueda tiene un público objetivo y cada oferta de trabajo tiene un canal idóneo de publicación. La coexistencia de los canales tradicionales con los nuevos trae consigo que las puertas de acceso al empleo sean más estrechas, más finas. Las ofertas llegan a un público determinado por el mero hecho de elegir un canal u otro. Las ventajas que esta variedad proporciona a las dos partes son muchas: el primer filtro está ya intrínsecamente aplicado con la elección del canal de publicación. Del mismo modo, el candidato sabe ya el tipo de ofertas que puede esperar al valerse de uno u otro canal, lo cual implica un ahorro de tiempo ya que se produce un ajuste natural entre público objetivo y expectativas de ése público.

Lo más importante y esperanzador es que sigue habiendo posibilidades y oportunidades para todos los perfiles. Ahora bien, las opciones de conseguir un trabajo nuevo, de no perder el actual o de progresar profesionalmente serán más cuanto mejor preparado se esté, como ha sido siempre. Los estándares de formación han evolucionado, por supuesto. Volviendo al ejemplo de la higiene, hace años era aceptable bañarse una vez por semana, como también era suficiente con tener el certificado escolar. Las personas sin cualificación también lo tenían difícil antes para encontrar un trabajo y progresar. Han sido y seguirán siendo la parte más frágil de la pirámide laboral. Con todo mi respeto a las idiosincrasias particulares de cada uno, la evolución tiene que ser continua y enriquecedora siempre y en todos los aspectos.

También se debe dar en los canales que se utilicen para llegar, mantenerse o progresar en la vida profesional. Cuando hablo de formación me refiero al enriquecimiento personal y profesional del individuo, que se da mediante la experiencia personal, la observación del entorno, el intercambio de experiencias con los demás, la guía y aprendizaje de mentores entre otros. Esto implica desde hacer un Máster para adquirir nuevos conocimientos hasta cambiar de empresa si las posibilidades de desarrollo y de aprendizaje se estancan. La diferencia entre nadar y no ahogarse es abismal. El objetivo común es sobrevivir, pero nadando podremos llegar al objetivo que nos marquemos aplicando técnicas aprendidas que no nos desgasten y que nos permitan salir del agua con gracia y elegancia, y con no ahogarnos estaremos a merced de los cambios de corriente, gastando demasiadas energías y expuestos a cualquier eventualidad inesperada.

Mi reflexión final es para la elección del canal de búsqueda que tendrá que ser el adecuado a las expectativas y perfil profesional que se busque. Las posibilidades de acceso y de uso de las bonanzas de uno u otro canal dependerán también de haberse ganado el derecho a utilizarlos. Es aquí donde el concepto de la pirámide laboral se hace muy visual. Subir escalones en la pirámide equivale a una competencia más reducida, pero también mejor preparada y optando a un número de oportunidades menor. Con lo cual, los caminos que nos llevaron hasta ahí serán cosa del pasado y de aquí en adelante las herramientas que utilizaremos serán más precisas, los movimientos por el tablero laboral mejor pensados y de la mano de gente más especializada.

Hugo López-Quintana

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - mercado laboralIngeniero Industrial Superior por la Universidad de Navarra (Promoción 96), Executive MBA en IDE-CESEM.

Trabajé en la industria del Desarrollo de Software para una empresa puntera vasca dirigiendo su sede en Alemania asumiendo la responsabilidad de la expansión de la misma en centro y este de Europa creando una red de clientes y de oficinas en diversos países: Polonia, República Checa, Turquía, etc.

Desde 2007 trabajo como Jefe de Ventas Internacional en una empresa líder en el sector de herraje de seguridad parte de una multinacional presente a nivel mundial y en continua expansión.

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