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Crisis y Cambio: Cómo la Formación puede ayudar a afrontar las dificultades de los tiempos actuales.

Crisis y Cambio: Cómo la Formación puede ayudar a afrontar las dificultades de los tiempos actuales.

VÍCTOR GARCÍA.

Se le atribuye al gran Einstein la sentencia ‘Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo’. Me gustaría que analizáramos esta frase, tanto desde la perspectiva individual como desde la organizativa empresarial.

Desde la perspectiva individual quiero compartiros dos casos cercanos y absolutamente reales, parecidos en las circunstancias pero ciertamente distintos en las formas de afrontarlas:

Caso 1: persona licenciada universitaria, Máster en una especialidad de su carrera que luego no tiene nada que ver con su trayectoria laboral, despedida de su puesto de trabajo a finales de 2008, por razones seguramente bastante subjetivas en lo que conozco, por no decir injustas. Era su primera experiencia laboral y se desempeñaba con bastante eficacia e indudables resultados exitosos en calidad y cantidad. Después de una primera lógica y comprensible decepción, sus decisiones y acciones en los siguientes meses del 2009 fueron como siguen. Salir de la comodidad del hogar y desplazarse temporalmente al Reino Unido para desarrollar un programa de formación orientado a mejorar y consolidar su nivel de inglés. A su vuelta a España, en julio de 2009, aparte de activar su búsqueda de empleo, decide apuntarse a un programa Máster mitad presencial mitad a distancia de Gestión de Recursos Humanos que comenzaba en el último cuatrimestre del año. Mientras realiza dicho programa, encuentra un puesto con contratación temporal, sustitución de una baja por maternidad. Vive en los siguientes meses numerosos cambios de trabajo, siempre con contrataciones temporales con fecha clara de caducidad. Todas las enfoca como una oportunidad para APRENDER, coger experiencia, conocer funciones, culturas y sectores empresariales. Entre puesto y puesto decide preparar unas oposiciones por si acaso la temporalidad recurrente no se convierte nunca en cierta estabilidad, pero sin dejar de trabajar siempre que tiene contrato. Mientras está en esta etapa, en febrero de 2012, entra en un proceso de Selección para un puesto de RR.HH. en una multinacional. Supera el proceso, el período de prueba y lleva desde entonces allí, creciendo en responsabilidades sin cambiar de puesto, ganándose a compañeros y directivos ‘por su dedicación y profesionalidad’, recibiendo al final del primer año un bonus a discreción de su Jefa directa, el segundo un bonus formal ligado al variable por su desempeño y resultados y recientemente una revisión salarial modesta en lo cuantitativo pero importante en lo simbólico del reconocimiento. Por cierto, mientras trabaja en este puesto en el que sigue desde hace poco más de dos años, decide formarse en un Máster de Gestión y Administración Laboral de Personal, dedicando tardes de viernes y mañanas de Sábado durante 6 meses a complementar su perfil profesional. Lo asume por iniciativa propia y por su cuenta, en tiempo y coste económico, y cuando se lo cuenta a su jefa en una conversación informal ella decide que la empresa puede y quiere financiarle el 50%… ¿Casualidad? ¿Buena suerte? Puede ser…

Caso 2: persona licenciada universitaria, despedida de su puesto de trabajo en septiembre de 2013. Lleva la mayoría de su trayectoria laboral trabajando en puestos de Teleoperador con condiciones laborales ‘leoninas’. A lo largo de los años hemos mantenido alguna conversación en la que a través de preguntas yo le planteaba la opción de qué podía hacer para salir de la inercia de ese tipo de puestos. Aparte de trabajar por períodos más o menos largos según los momentos, las formaciones que ha recibido han sido las impuestas por sus empresas al inicio de cada experiencia o por el INEM en los períodos de paro entre empresa y empresa, cuando han surgido. Cuando entró en su última empresa (finales de 2012), y ante mi interés por saber cómo le va, me comenta que en parte está contenta por el clima de trabajo y porque conoce sobradamente la tipología del puesto y las funciones de recepción de llamadas, pero que no le convence el que aparte de atender al cliente tenga también que intentar venderle los productos de la empresa al finalizar la gestión. Le recomiendo según lo que escucho y debido a lo que me dedico dos vías para superar ese obstáculo:

  1. Buscar externamente algún curso de Técnicas de Venta Telefónica y Atención Comercial y
  2. Compartirlo con su Supervisora honestamente desde la perspectiva de comentarle su actitud de querer, y desde esa predisposición, solicitarle ayuda a modo de formación en el puesto, mentoring, formación interna específica o cualquier otra vía que le pueda ofrecer para facilitarle el cumplir sus responsabilidades con eficacia…

Semanas después vuelvo a interesarme y me comenta que lo externo le da pereza por los tiempos y desplazamientos (su jornada laboral diaria era de 6 h.) y por lo económico porque el salario era objetivamente bastante modesto. Respecto a la segunda alternativa me explica que no acaba de ver que sea bueno decirle eso a su jefa, que va a pensar que no sabe y que puede volverse en su contra, y que además no le gusta vender y no entiende por qué tiene que hacer algo que no le gusta… Un año después, habiéndolo pasado mal en lo referente a sus responsabilidades de venta, recibe la noticia de la no renovación de contrato. Desde entonces, y van 7 meses, su acción se limita a visitar ‘de vez en cuando’ los anuncios de empleo, realizar el par de entrevistas para las que le han llamado y esperar desde una esperanza de ‘ya saldrá algo’… ¿Casualidad? ¿Mala suerte? Puede ser…

¿Conclusiones?, que cada uno extraiga las suyas… Para mí son dos casos aislados pero quizá bastante representativos de otros muchos sobre cómo afrontar lo que te toca cuando además las condiciones de entorno no facilitan precisamente conseguir lo que deseas…

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - Crisis y CambioY creo que a nivel organizativo empresarial ocurre algo similar a lo que hemos visto reflejado en estas dos actitudes particulares. Aunque por mi profesión me relaciono más con empresas que sí apuestan por la formación, y siguen haciéndolo en períodos de crisis, sí que me encuentro también, sobre todo a la hora de presentar propuestas y proyectos con potenciales clientes que finalmente argumentan no querer distraerse con formaciones, no querer ‘gastar’ tiempo de su gente fuera del proceso productivo, no encontrar nunca el momento adecuado, que si ahora lo prioritario es sacar el negocio adelante… Y os confieso que entiendo sobradamente estos argumentos, aunque no puedo dejar de preguntarme qué se están perdiendo desde ese enfoque:

  • ¿cómo estás ayudando a ‘tu gente’ a afrontar la presión psicológica de las dificultades y la incertidumbre?
  • ¿cómo estás ayudando a ‘tu gente’ a conseguir hacer más con menos, como seguramente les estás pidiendo a la mayoría en estos tiempos de crisis?
  • ¿cómo les estás ayudando a desarrollar su polivalencia, que probablemente necesitas para responder como organización a las presiones de tu entorno?
  • ¿cómo desarrollas en tu plantilla nuevas competencias y capacidades, nuevos conocimientos y habilidades, que aumenten el valor añadido de su desempeño en sus funciones?
  • ¿cómo consigues estimular un espíritu de cohesión y solidaridad ante la hostilidad del entorno actual que diferencia a las empresas que mejor están sobreviviendo?
  • ¿cómo inoculas el germen de la innovación y la mejora continua, ahora que hace falta, después de años de enterrar y sancionar la iniciativa y el cambio?
  • ¿cómo…

Un sinfín de preguntas podría seguir planteándome. Dejo algunas de ellas a vuestra propia reflexión y experiencia.

Todas ellas tienen respuesta, desde mi punto de vista, no única pero sí básicamente desde el primer paso y apoyo de la Formación, como elemento homogeneizador y creador de una nueva forma de trabajar y afrontar los problemas y retos.

A la vez, es justo afirmar también desde mi sensación y experiencia que, evidentemente, la Formación no es la ‘Panacea’, la solución por sí misma a todos los problemas asociados a un período de crisis… Es más, como aprendí en la facultad de Económicas y Empresariales, una condición necesaria, pero no suficiente. Y esto lo quiero explicar con el siguiente diagrama lógico-secuencial, que aunque simplificado y reduccionista creo que ilustra por pasos lo que hace falta para realmente salir de una crisis, sea individual, organizativa, social o sistémica en su conjunto:

Paso 1. Salir de la dinámica inercial en la que vivimos como individuos y organizaciones, que no nos deja ver lo que no estamos haciendo bien o lo que deberíamos empezar a hacer (Incompetencia Inconsciente)

Paso 2. Reflexionar, y/o que nos ayuden a ello, para verlo, reconocerlo y asumirlo: ‘no sé hacer… debería hacer…’ (Incompetencia Consciente)

Paso 3. Ser valiente y decidir qué se quiere aprender. ¡Y QUERER realmente!

Paso 4. La FORMACIÓN (sólo sirve si los anteriores se recorren vívidamente). Formarse, aprender y adquirir en un inicio nuevos conocimientos, capacidades, habilidades, actitudes, competencias… (Competencia Consciente). Requiere esfuerzo siempre en tiempo, y a veces en dinero (tanto para individuos como empresas)

Paso 5. Empezar a aplicar lo aprendido. Practicar, ensayar, probar, errar, notar lo difícil de hacer cosas nuevas y dejar viejos hábitos, no rendirse… Aquí está el punto de no retorno del aprendizaje, si llegamos aquí y no desistimos, ¡seremos recompensados!

Paso 6. CAMBIAR, de verdad, interiorizar nuevos aprendizajes que empiezan a formar parte de eso que lamamos ‘el cómo soy’. Ser un yo (individuo-organización) distinto, ‘nuevo’, evolucionado… (Competencia Inconsciente)

Resultado de este proceso = Resultados DISTINTOS

…. y habitualmente mejores (prueben, prueben…), es lo que llamamos el Retorno de la Inversión, aunque no siempre es evidente…

Y por último…

Paso 7. La ‘alarma’. Mantenerse alerta a cuándo las condiciones cambiantes de entorno nos vuelven a llevar al paso 1. (¡Sí, bienvenidos a la vida!, a esa búsqueda continua de equilibrio con nuestro entorno para nuestra supervivencia…)

Mis conclusiones:

  • Qué es por tanto la Formación, en todas sus dimensiones individuales y grupales: una oportunidad para Aprender.
  • Qué significa realmente Aprender algo (cualquier cosa) de forma aplicada (no sólo teórica). Empezar a hacer cosas distintas que no has hecho hasta ahora y dejar de hacer cosas que hacías hasta ahora… y no te ayudaban… (Gracias Einstein…) y te traen resultado distintos (mejores). Además, los demás que te conocen (como individuo u organización) pueden observar y juzgar que has cambiado.
  • Por tanto, para mí Aprender es sinónimo de Cambiar, o, en un sentido más estricto Cambiar es el resultado de aplicar el Aprendizaje, y tras el cambio llegan los resultados.
  • Crisis y Cambio, quizá dos palabras inseparables, sobre todo para salir de la primera. La condición ‘necesaria’ es la FORMACIÓN; la ‘suficiente’, tanto en individuos como en organizaciones, el QUERER, la actitud de ABRIRSE a APRENDER y CAMBIAR. Desde ahí ‘los cómos’ pueden ser distintos y buenos todos ellos según los casos.

Y, para terminar y ‘cerrar el círculo’, me gustaría acabar con otra cita, aunque en esta ocasión no pueda referenciar a su autor por desconocimiento:

“Si la Formación te parece cara…. prueba con la Ignorancia”

Gracias por tus minutos de lectura. Que sigas formándote, aprendiendo y cambiando.

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - Crisis y Cambio, Víctor GarcíaVíctor García

Profesor del Programa Máster de Dirección y Gestión de RR.HH. de IDE-CESEM

Consultor Colaborador de Dynamis Consultores

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