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Desarrollo Directivo: “Oportunidades de Negocio”

Hace unos años vivíamos una época de bonanza económica, edificada sobre unos cimientos endebles de especulación en los que muchas personas se acomodaron ante la llegada de dinero continuo sin preocuparse de si en algún momento la situación quedaría revertida. Sin embargo, hubo algo bueno: la gente estaba en un continuo estado de optimismo y muchas personas se aventuraron a abrir sus propios negocios.

Ahora estamos viviendo una situación totalmente contraria, la población no tiene claro qué les pasará mañana y ese miedo les limita a la hora de tomar decisiones, para hacer inversiones y convertir en realidad aquellas ideas que en su día tuvieron en mente. En estos tiempos que estamos viviendo, en los que el desánimo parece que nos espera a cada vuelta de la esquina, es bueno que nos paremos un momento para ser conscientes de lo que nos rodea.

La situación del país ni era tan buena como pensábamos hace unos años ni es tan mala como nos quieren hacer ver algunos grupos con ciertos intereses. Siempre hay oportunidades para las personas que estén dispuestas a buscarlas y arriesgarse (con el sentido común que nos falló durante la última década) para ejecutarlas.

Cada vez el mercado latente es más amplio y tenemos acceso a muchos más clientes potenciales, tanto a nivel nacional como internacional: una tienda de jamones de un pueblo de Cáceres puede venderle directamente su producto vía “online” a una persona de Nueva York. Se trata de encontrar un nicho de mercado, detectar una necesidad concreta, especializarse en ella y promocionar y desarrollar constantemente el negocio. Pondré un ejemplo muy simple: si lo que quiero es una bicicleta normalita para dar algunos paseos, la compraré en un gran centro de deporte por 100 euros, pero si soy un gran aficionado al ciclismo, lo práctico asiduamente, y necesito una bicicleta de buena calidad cuyo precio obliga a un desembolso importante y, además necesito un verdadero asesoramiento de un profesional, buscaré una tienda especializada, donde encontraré exactamente lo que busco. Tal vez no exista en mi barrio, pero sí en la ciudad, y esa tienda deberá potenciar su presencia en la Red para hacerse visible a personas que de otra forma no sabríamos de su existencia frente a esa gran superficie para el deporte.

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Hace poco leí un artículo donde se comentaba que la teoría de Michael Porter había quedado obsoleta. Esta teoría venía a decir que la empresa debía orientarse al cliente y especializarse todo lo posible para dar respuesta a lo que cada cliente solicitaba.

Ahora ya no. Ahora se trata de orientarse al competidor. Para sostener dicha afirmación se basa en el siguiente hecho: ahora todas las empresas tienen acceso a las mismas tecnologías y a los mismos clientes potenciales, en cualquier momento alguien puede hacer mismo que nosotros ¡con igual calidad y más barato! Entonces, es mejor tener claro que hacen en concreto nuestros competidores y, sobre todo, como funciona su gestión. Conocidos estos puntos tenemos dos opciones: en algunas ocasiones nos convendrá entrar una clara competencia (ganar-perder), pero en otras ocasiones, y siempre con el único objetivo de conseguir o mantener nuestra cuota de mercado, será necesario colaborar en un proyecto concreto con nuestra competencia creando una sinergia a través de Know How de cada empresa participante en el proyecto, a fin de desarrollar un producto que sea completamente del agrado de los clientes y que una vez lanzado al mercado nos permita garantizar nuestra parte del pastel. Ésta opción sólo es válida en proyectos concretos y de duración determinada. Sobrepasar estos límites nos podría hacer perder nuestra identidad como empresa.

Con todo esto, podemos llegar a la siguiente conclusión: La oportunidad de negocio no pasa por una tener una idea “absolutamente nueva y genial” sino por su correcta gestión por parte de los directivos. Es decir, se trata de saber leer las tendencias que marcan nuestro entorno y, a ser posible, ser los impulsores de esas tendencias para encontrar una posición de fuerza. Todo director dentro de sus competencias y destrezas deberá ser capaz de leer el mercado e, incluso, ser capaz de convertir a su empresa en impulsora de una nueva realidad.

Desde una perspectiva del departamento de Recursos Humanos, en nuestra obligación de actuar como partners del negocio de la empresa en que estamos, nuestra obligación es promover ese espíritu de innovación constante en todos los departamentos que existen en la empresa, en asesorar e intentar influir a nuestros respectivos Comités de Dirección para que orienten sus esfuerzos en intentar arriesgar de nuevo, que se dejen asesorar por sus colaboradores para poner en marcha nuevos proyectos. Ellos son quienes tienen un contacto más directo con el entorno y su aporte de ideas será mucho más enriquecedor para encontrar nuestra verdadera diferencia competitiva.

“La oportunidad de negocio no pasa por tener una idea ‘absolutamente nueva y genial’ sino por su correcta gestión”

Cuando realizamos un máster, dentro de las distintas aptitudes que nos enseñan, encontramos la formación en distintas áreas de negocio (comercial, finanzas, recursos humanos, etc.) Son aptitudes fácilmente asimilables, pero hay competencias cuyo proceso de asimilación e interiorización resulta más complejo, ya que inciden directamente en nuestra actitud: dotarnos de un constante instinto de búsqueda de oportunidades de desarrollo para nuestras áreas de negocio, la potenciación de una red de contactos con el fin de buscar posibles colaboraciones con empresas afines al sector o, como hemos comentado antes, conocer lo que hacen nuestros competidores, rastrear las empresas que existen en el mercado y valorar como podemos llevar a cabo una gestión más eficiente a través de sus servicios (apps, software, etc), bien si interviniesen directamente en áreas de producción o bien porque nos permitirían externalizar aquellas áreas que no tienen relación directa con nuestro servicio ofertado a un menor coste. Pensad en negocios tradicionales como una panadería o un bar, ¿por qué unos cierran y otros siguen abiertos con éxito?

Si tengo que resumir la idea en una única frase sería: las oportunidades negocio en relación con el desarrollo directivo, vienen reflejadas en una continua búsqueda para mejorar nuestro sistema de gestión, aprovechando cada vez de forma más eficiente todos nuestros recursos, materiales y humanos. Las mejores oportunidades las encontramos dentro de nosotros mismos y de los nuestros colaboradores.

 

Artículo escrito por JON LÓPEZ GURRUCHAGA

MASTER MBA IDE CESEM GURRUCHAGADiplomado en Relaciones Laborales por la UCM. Máster en Organización y Dirección de RR.HH. por IDE-CESEM. Curso superior en Prevención de Riesgos Laborales por la Universidad San Pablo CEU. Tras varios años trabajando en distintos despachos profesionales en el área laboral, en 2008 se incorporó al Grupo Saint Gobain donde actualmente ocupa el puesto de Técnico de RRHH en una empresa del grupo.

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