Pages Navigation Menu

El “coste” de la autoestima en el liderazgo

¿Cuánto cuesta a las empresas que sus directivos no crean en su propio liderazgo?

Hace unas semanas asistí a una conferencia de Marta Williams (Directiva de Williams & Associates) en las V Jornadas de Mentoring & Coaching Universidad y Empresa, que arrancó con la proyección de una sencilla gráfica.

 

La gráfica estaba dividida en dos partes con un diagrama de barras en cada una de ellas, eran aparentemente muy similares. Cada diagrama de barras contrastaba la valoración que un directivo o directiva hacía del propio liderazgo, con la que le otorgaba su responsable jerárquico. A continuación nos explicaron que una gráfica correspondía a una directiva y la otra a una directivo, y nos hicieron la siguiente pregunta: ¿cuál es la gráfica del directivo?, ¿cuál la de la directiva?

Un experto en liderazgo podría haber respondido rápidamente con un margen de error muy pequeño: una de las gráficas tenía una autovaloración por debajo de la que hacía su responsable jerárquico, en la otra ocurría lo contrario. Si tuvieras que contestar a la misma pregunta, ¿qué dice tu intuición?

Partiendo de la premisa que hay que generalizar con prudencia, si analizamos los estudios sobre liderazgo es habitual que la percepción que la mujer directiva tiene sobre sí misma y su estilo directivo sea inferior a la que perciben los colaboradores o sus responsables. Paradójicamente ocurre a la inversa con los directivos. Esta situación que podría ser una anécdota tiene un gran impacto y un coste en el ejercicio del liderazgo.

Para liderar a otros, es decir, influir para que otras personas se muevan en la dirección que tú les indicas, es fundamental creerse a uno mismo. Si uno mismo no confía en sus propias habilidades y en la capacidad para conseguir los objetivos, es difícil que los demás sí lo hagan. La persona que confía en sí misma suele mostrar iniciativa, suele gestionar la incertidumbre, se comunica con seguridad, etc. Comportamientos básicos para influir en los demás.

Los pensamientos y las actuaciones están sincronizados de tal manera que tener una valoración adecuada de las propias fortalezas y debilidades y la confianza en uno mismo para ponerlas en marcha, son pilares fundamentales para influir en los demás. El coste por tanto de no tener una valoración adecuada de uno mismo no sólo merma el potencial para liderar a otros, sino también la claridad y la nitidez con la que se lidera.

 

ÁNGELA DÍAZ

Licenciada en Psicología, especializada en Psicología de la Organización. Master en Dirección Empresarial y Marketing. Ha trabajado como consultora, Directora de Proyectos y Responsable de Negocios en Desarrollo Organizacional. Actualmente es Directora de Negocio de Dynamis.

 

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*