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“El origen de las especies” y las empresas constructoras

“El origen de las especies” y las empresas constructoras

Maite Orgaz, Executive MBA por IDE-CESEM.

“Existen organismos que se reproducen y la progenie hereda características de sus progenitores, existen variaciones de características si el medio ambiente no admite a todos los miembros de una población en crecimiento. Entonces aquellos miembros de la población con características menos adaptadas (según lo determine su medio ambiente) morirán con mayor probabilidad. Entonces aquellos miembros con características mejor adaptadas sobrevivirán más probablemente.”

Nada hacía sospechar a Charles Darwin cuando escribió esta cita en su libro “El origen de las especies” que iba a ser tan aplicable en el presente, en una crisis que parece interminable y en un sector, el de la construcción, que ha sido un cajón desastre empresarial al que cualquiera podía acceder salvando las escasas barreras de entrada con la “generosa” ayuda de los bancos.

Fue el fuerte ritmo impuesto por promotoras y constructoras entre los años 2003 y 2007 el que propició la creación de numerosas empresas. Según el Informe Axesor, “la verdadera dimensión de la crisis del macrosector de la construcción” publicado a finales de 2009, las empresas vinculadas al sector de la construcción alcanzaban la cifra de 595.394, lo que representaba un 41.6 % del tejido empresarial activo de ese momento. Es decir, unas 1.428.852 compañías.

Muchas de las compañías creadas fueron PYMES, pequeñas empresas fruto de la ilusión de que “todos podemos ser empresarios”. Precisamente con esa frase se me presentó un viejo conocido en la obra y me dijo: “¡ahora soy empresario! Tengo un socio y nos dedicamos a subcontratar cuadrillas para otros”. No pude más que mirarle perpleja, el único punto positivo que vi en la creación de esa empresa, fue que conocían bien el trabajo porque era lo que su socio y él habían hecho hasta el momento.

Por supuesto que todo el mundo tiene derecho, incluso obligación a prosperar, a tener iniciativa, a ser empresario, pero con el suficiente sentido común para conocer sus limitaciones e intentar compensarlas con la ayuda de profesionales.

Mi amigo aplicó el cuento de la lechera en todas sus fases, diferenciándose de éste en que a él no se le rompió el cántaro mientras lo imaginaba, y llegó a comprar vacas, cerditos y un caballo trotón, pero una terrible enfermedad acabó con ellas. La piedra estaba ahí pero hubo alguien que la retiró a tiempo para que él siguiera su camino. Pero, ¿qué parte de la culpa de su futuro fracaso se puede achacar al que quitó la piedra (el banco) y qué parte a él?

En aquella época se empezaba a hablar de una Ley de subcontratación, pero hasta 2009 no fue obligatoria, por lo que la subcontratación vertical de 3-4 niveles era la práctica más común en la construcción.

La inversión era mínima: una furgoneta, un encargado, un administrativo y ya eras empresario. En las contratas principales teníamos conocimiento de la cantidad de intermediarios de “empresarios” que estaban detrás de cada cuadrilla pero los plazos apremiaban, los políticos se impacientaban y decidíamos cerrar los ojos y dar de comer a todos esos intermediarios aceptando precios más altos porque era misión imposible encontrar trabajadores en esta “jungla de asfalto y grúas” que fue Madrid.
Pero la máquina de hacer dinero estaba funcionando tan bien que no hubiese sido inteligente quedarse ahí, había que ser más que el vecino, que también es empresario o más que un amigo de un amigo que “ha pedido un préstamo y se ha comprado una excavadora, un camión, un todoterreno de alta gama (creo que Hummer batió el record de ventas en España en esa época) y un chalet en las afueras que ha hipotecado y ahora está en una subasta porque va a comprar un camión más…” así que mi amigo hizo lo propio como muchos otros.

Una forma de actuar totalmente acorde con las palabras de Smith en “La riqueza de las naciones”.

«Cada individuo en particular pone todo su cuidado en buscar el medio más oportuno de emplear con mayor ventaja el capital de que puede disponer. Lo que desde luego se propone es su propio interés, no el de la sociedad en común; pero esos mismos esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, sin premeditación suya, el empleo más útil a la sociedad como tal. (…)» Adam Smith (1776) en La riqueza de las naciones.

Quisiera haberle preguntado por su estrategia, por si había calculado la cantidad de horas que debería trabajar para amortizar esa maquinaria, teniendo en cuenta las señales que empezaba a mandar el entorno, porque las vacas gordas empezaban a hacer sitio a las flacas.

Toda la estrategia de mi amigo para conseguir obras, era el boca a boca de “un contacto suyo muy fiable” que siempre le subcontrataba algo porque él “estaba hasta arriba”… Efectivamente, estaba hasta arriba pero de deudas y su maquinaria acabó en una subasta de Ritchie Bros. Auctioneers en Ocaña bajo el epígrafe: “Lote 241: Camión Volvo FM 12-460 2005, Excavadora mixta 680 2008, Retromixta JCB 3cx 2005… Y cómo no, HUMMER H2 SUT 2005”.
No hizo caso a que el número de licitaciones cada vez era menor y el número de empresas que hacían exactamente lo mismo que él eran todavía muchas. No trató de diferenciarse del resto, no intentó buscar sus propios clientes y anticiparse a una brutal competencia sin hacer caso de vendedores de humo.

Simplemente no tenía los medios para ver las señales y cuando le llegaban no era capaz de interpretarlas. No dio importancia al dato de que en 2009 el 22.09 % de las empresas del sector incurrió en impagos y siguió trabajando para quien “le mandaban sus amistades” sin plantearse si echar un vistazo al informe financiero de la empresa podía ayudarle a descartar empresas que en el futuro pudiesen plantearle problemas a la hora de cobrar.
No tenía, ni la información de que eso se podía hacer fácilmente en Internet, ni la formación para hacerlo, y mucho menos para interpretarlo. Balances, cuentas de resultados… Eso es para las empresas grandes.

Tampoco se molestó en leer las páginas de economía en los periódicos que hablaban de subidas en los tipos de interés, porque eso del préstamo se lo habían hecho sus amigos del banco y él de números no tenía ni idea.

Ahora la empresa de mi amigo es una de las 153.000 sociedades vinculadas a la construcción que han desaparecido entre 2007 y 2010. Una de las que, tal y como diría Darwin,”no se ha adaptado según lo determine su medio ambiente y tenía que morir con toda probabilidad”.

Como dice Darwin “entonces aquellos miembros con características mejor adaptadas sobrevivirán más probablemente.”

Y esto es lo que han hecho en otras empresas. Tener a su cabeza a profesionales con una formación adecuada para liderar. Personas que conocen sus limitaciones pero no tienen miedo a delegar en otros y que han sabido ver las oportunidades, incluso en época de crisis, firmando contratos de obra en otros países porque el idioma no es barrera para ellos o abriendo nuevas líneas de negocio acordes con las demandas, por ejemplo en energías renovables.

Como conclusión podría decir que la clave del éxito de una empresa no está en la casualidad, la casualidad no existe y las cosas no le van bien a unos y mal a otros “por casualidad”.

La casualidad es la suma de la oportunidad y la formación teniendo claro cuál es el fin al que queremos llegar. Para conseguirlo hemos de contar con una estrategia marcada y unas mínimas nociones que nos ayuden a alcanzar nuestro objetivo con éxito.

Revista Innovatia 36Maite Orgaz es Jefa de Producto de la empresa de maquinaria industrial MOPSA donde actualmente se responsabiliza de la distribución comercial, marketing y comunicación en España de los productos de Maeda Mini- Cranes (Japón) y de Pavimentadoras GOMACO (EEUU). Anteriormente, Maite formó parte de las compañías Portillo E.C. (donde asumió las labores propias de la Jefa de Obra de servicios urbanos e infraestructuras), en Cespa Ferrovial (donde ocupó los cargos de Jefa de obra y Jefa de Producción en obras de nueva construcción y mantenimiento de Parques y Jardines Públicos) y en Ferrovial Agroman (con el cargo de Jefa de Producción de obra civil e instalación de telefonía y televisión por cable). Maite Orgaz, Ingeniera Técnica de Obras Públicas, Transportes y Servicios Urbanos por la Universidad de Extremadura (2003) completó su formación con el MBA Executive de IDE-CESEM (2011).

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