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El trabajo ayuda a ser feliz

El trabajo ayuda a ser feliz

GABRIELA CALDERÓN.

“Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender cómo se hace”

Franklin D. Roosevelt.

 

Boris Pasternak escritor y poeta ruso, premio Nobel de Literatura en 1958, escribió “El trabajo ayuda siempre, puesto que trabajar no es realizar lo que uno imaginaba, sino descubrir lo que uno tiene dentro”.

Sabemos que el trabajo del hombre es fundamentalmente valioso, el que sea, con una salvedad, que no sea para dañar a los demás, sin que importe la naturaleza del mismo, por el hecho de ser una importante actividad humana. Sin embargo ideológicamente lo hemos encasillado, al referirse tan solo a costos de pago y tinte de privilegio, hemos impuesto distancias y categorías, creando diferencias… Aunque muchas veces nos confunda aquella sentencia bíblica de: “Y comerás el pan con el sudor de tu frente”…

El trabajo pone al hombre en un plano superior. Nunca el hombre será mas completo que cuando con sus manos siembra o arranca el fruto a la tierra. O cuando con su mente crea, inventa, evoluciona y plasma el progreso en las ciencias, las tecnologías, las artes.

La dedicación al trabajo eleva al hombre que se abraza a él, y lo pone en condición de servir a los demás. Todos trabajan para nosotros y nosotros estamos de continuo trabajando para los otros; porque vivimos en sociedad, y nuestro diario quehacer tiene o provoca consecuencias en ella. Así como nosotros no podríamos vivir si no fuera por el esfuerzo cotidiano y trabajo de los demás.

Con el trabajo justificamos el alimento que comemos, la vivienda en que vivimos, la medicina que nos cura y la diversión que nos distrae. Es nuestro derecho y nuestro deber.

Pero el gran peligro esta cuando el trabajo no se hace a gusto y nos crea infelicidad. Muy probablemente sea el más duro inductor de frustraciones, depresiones y desanimo. Hay muchas personas que aceptan una ocupación, la que sea, por aliviar la difícil situación económica por la que están atravesando, o porque les obliga la sociedad, su entorno a trabajar, sabedores de que no van a poder cumplir.

 La desmotivación y/o disgusto en el trabajo tiende a reflejarse en el incumplimiento del contrato contraído: a mayor incumplimiento, mayor frustración.

Para cualquier trabajo normalmente necesitamos cierta capacidad física y un conocimiento técnico para desempeñar la tarea. Estos dos requisitos nos pueden ayudar a sentirnos bien… ¿o no? Posiblemente no son suficientes, necesitemos de algo más: La ACTITUD (el querer hacer), que es el “motor”, aquel que pone en movimiento y combustiona la capacidad física y el conocimiento técnico, llevándonos al éxito y a sentirnos bien. La clave para encontrar esta actitud esta en marcarse OBJETIVOS. Objetivos realistas, que los podamos alcanzar con las aptitudes y capacidades que tenemos, limitados en el tiempo para que no produzcan desmotivación, que nos lleve ver su consecución, es decir, que vemos que nos acercan a la meta. Entonces seremos felices con nuestro trabajo, porque encontraremos lo que buscamos. Y como dice Pasternak, habremos descubierto lo que tenemos dentro.

Foto autora trabajo felizGabriela Calderón

Licenciada en Administración de Empresas.

Master en Dirección de Empresas por IDE-CESEM y profesora de IDE-CESEM.

Consultora en CPC Consultores.

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