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El trabajo hoy: digitalizado y móvil

El trabajo hoy: digitalizado y móvil

IDE-CESEM me propone colaborar en este número de la revista INNOVATIA y pregunta, “¿hemos asistido a un cambio de paradigma laboral?” respondo que SÍ, ipso facto, sin dudarlo.

La pregunta de IDE-CESEM, siempre en la vanguardia de la formación para las empresas de hoy, tiene truco, claro. Ellos mejor nadie saben que el mundo profesional ha cambiado porque ellos también están adaptando su catálogo formativo a las necesidades de hoy. Nuestros amigos de IDE-CESEM ya lo saben, pero quieren que compartamos su experiencia y la nuestra con los lectores de esta revista. De acuerdo, acepto, ¡vamos allá!

La canibalización de los negocios

Cuando una lee en la prensa cosas tales como que las empresas más representativas que conocíamos hasta hace un puñado de años están forzadas a cambiar cosas esenciales como la relación con sus clientes, proveedores y empleados, sin olvidarnos de los procesos productivos, da que pensar. O por ejemplo, leemos que se han removido los cimientos empresariales hasta generar nuevos modelos que han roto las bases tradicionales de los sectores de producción, aquellos en los que se basaba el PIB mundial hace no mucho tiempo. No está mal. O vemos en el día a día, que estos nuevos modelos de negocio están canibalizando a los tradicionales y que el que no se suba al carro, se queda atrás. Ahí es nada.

Cuando leo cosas como estas en prensa común y no lo leo ya en prensa económica o el sesudo estudio de Harvard… es claro que el mundo empresarial se ha transformado tanto, que lo que se publicaba como futurible para unos pocos, ahora llega a todos los públicos porque es noticia de interés para la mayoría. Es el principal indicador de que, definitivamente, ya no hablamos de “nueva era” o de “tiempos nuevos”. Son, simplemente, nuestros tiempos, estos con los que usted y yo lidiamos.

Todo tiene su por qué

Claro, las primeras han sido las empresas que nacieron por y para trabajar en la Red. Hablamos de Google, Amazon, Apple, eBay, Yahoo, Paypal, Linkedin, Facebook, Skype, Twiter o Youtube. Estas, que ya son familiares para la mayoría de nosotros, son las responsables de haber propiciado este cambio. Todas con un denominador común: el uso intensivo de las nuevas tecnologías, aunque no solo.

Todas estas empresas han incorporado un ingrediente que va más allá. Han traído a nuestro mundo empresarial planteamientos innovadores, formas diferentes de hacer las cosas que, a su vez, suman dos factores más: la globalidad y la movilidad. Estas empresas comenzaron la revolución empresarial desde dentro de los parámetros tradicionales, hasta otorgarles ese valor añadido, digital, global y móvil que se ha extendido como una mancha de aceite a casi todos los sectores.

El motor de la innovación, la competitividad y la creación de empleo está en el mundo de las aplicaciones, los servicios y los contenidos digitales. Una muestra de ello es que este sector está creciendo por encima del 10% anual. Y eso, en un entorno de una crisis correosa y profunda. La economía digital es transversal a todos los sectores y es la base de la transformación sin precedentes que está experimentado la economía mundial.

Transforma las organizaciones y modelos de negocio aunque no queremos, aunque nos resistamos. Esta nueva manera de trabajar capitaliza las ventajas que ofrece la tecnología. Esta fórmula ha cambiado la forma en que nos relacionamos y nos comunicamos, cómo compramos y vendemos, cómo fabricamos o trabajamos y cómo enseñamos y estudiamos. Ven que no hablo de “nuevas tecnologías” o de “revolución”… porque, ¿cuántos años llevamos hablando en estos términos que ya en pan nuestro de cada día?

Algunos datos que lo explican todo

Veamos qué ha pasado ¿Por qué esta manera de cambiar tan rápidamente? ¿Se ha quedado nuestra gente atrás? ¿Qué hacemos con tanta innovación? ¿Es que es forzada?

Como la mayoría de las cosas en esta vida, las cosas suelen suceder de forma natural. Tomemos algunos datos que ha presentado Telefónica en el en el Informe sobre la Sociedad de la Información en España 2014.

Para empezar, hace mucho tiempo que Internet no es ninguna rareza para los españoles, sino que ha pasado a ser una herramienta esencial. El 71,6% de la población española es internauta, ya somos 24,8 millones de usuarios. Esto supone que se han incorporado 700.000 internautas más que el año anterior.

También sabemos que el 97,4% de los internautas tiene entre 16 y 24 años. Es decir, que la nueva remesa de potenciales trabajadores se mueve como pez en el agua en la Red de Redes. Si queremos capitalizar su talento y conectar con ellos, tenemos que estar donde se mueven ellos, donde hablan, donde consumen, donde se informan y lo pasan bien. Pero es que el 69,8% de los hogares tiene ya Internet y el 75% de los españoles de a pie, como usted y como yo, se conecta a Internet todos los días. No me digan que no les viene la cabeza la imagen de cualquiera en el metro consultando su móvil, ya sea por trabajo, o “whatsppeando”.

Esto, solo para situarnos. Vamos más allá, a una de las claves del avance que se mencionó antes. Ya tenemos el acceso que facilita la globalidad, con el efecto multiplicador que implica. Vamos a la digitalización de la cosa. Sepan ustedes que en España ya hay en funcionamiento 28,2 millones de líneas de banda ancha móvil, un 8,2% más que el año anterior.

No nos podemos olvidar de la estrella emergente que ha dado una vuelta de tuerca fundamental a este mundo en el que nos movemos: el smartphone. Según el estudio mencionado, es el eje central de la vida de los usuarios. Fácil de entender: 8 de cada 10 teléfonos que se venden son smartphones. Ya sabemos lo que quiere decir esto: conexión real, instantánea en cualquier parte del mundo. Pero aún hay más.

Los internautas españoles tenemos cada vez más dispositivos para conectarnos a Internet. El 85% lo hacemos desde nuestros smartphones, el 74% a través del ordenador portátil, el 63% desde el PC de sobremesa, 31% desde la tableta y el 23% mediante desde la tele. Total, que con tantas facilidades de conexión, tenemos como resultado que 13 millones de españoles compramos por Internet. ¿Y las empresas? Tampoco se quedan atrás: el 19% compra por Internet y el 13% vende ya por la Red. No está nada mal.

Si a todos estos indicadores añadimos que el 61,4% utilizamos las redes sociales (RRSS) y que el 55% de las pymes usa las RRSS de forma profesional, está claro que las tecnologías móviles y digitales siguen creciendo, contribuyen a consolidar nuevos hábitos en la forma de relacionarnos, de trabajar y de consumir. Y esto, a pesar de la crisis.

Perfiles multidisciplinares

Hemos hablado de que la revolución ha partido, grosso modo, de las empresas americanas mencionadas. Estas, a su vez, han generado un ecosistema de pequeñas y medianas empresas en todo el mundo, con un importante efecto multiplicador para la economía, en el terreno de las aplicaciones móviles, del Cloud Computing, servicios de seguridad, banca, turismo, de los microprocesadores, de la venta de accesorios y electrónica de consumo. Esto son algunos ejemplos… ojo al Big Data que empieza a dar que hablar y al Internet de las cosas, que se perfila como otro filón profesional.

Con estas perspectivas, las empresas buscan perfiles versátiles, capaces de conocer desde la estrategia, hasta la tecnología requerida. Profesionales aptos para diseñar, bocetar un proyecto, comprender toda la escala de valor en un modelo de empresa digital, que contacta vía móvil con su público objetivo. Esto supone un reto, pero también una gran oportunidad para un abanico amplio de profesionales.

Los equipos de hoy empiezan a tener un perfil multidisciplinar, con backstage muy diferente y diverso, pero cuya interacción será relevante en cada tramo del negocio.  Por tanto, ¿Es relevante la movilidad geográfica? En mi opinión, y con los datos que tenemos, no necesariamente, desde el punto y hora en que todos llevamos incorporada nuestra oficina en nuestro teléfono, en nuestra tableta. Tampoco es ya relevante la presencia física en la oficina.

Cada vez se trabaja más por proyectos concretos, que se pueden controlar remotamente, aunque de vez en cuando, haya que hacer acto de presencia.

Evidentemente, este es un planteamiento a grandes rasgos, puesto que los requerimientos cambian dependiendo de los sectores. Un cirujano ha de estar físicamente en el quirófano, como un fontanero tiene que estar en el domicilio arreglando una avería. Con todo, además de su presencia física, estos dos ejemplos de profesionales utilizan la tecnología en su trabajo, antes y después… diagnósticos, recetas electrónicas, tecnología punta… o simplemente, un mensaje al móvil del cliente para preguntarle qué tipo de grifo quiere que le instalen en su cocina con un enlace a un catálogo de grifos.

No obstante, a grandes rasgos, ya estamos comprobando que los viajes de negocios para tratar con los clientes y colegas se sustituyen por las soluciones tecnológicas, que reducen la necesidad del trato cara a cara. ¿Cómo, si no, ha crecido Skype, o los Hangout de Google+? Esta nueva manera de trabajar debería repercutir positivamente en las familias, que no se ven obligadas a estar separadas por períodos largos de tiempo.

En definitiva, las empresas demandan gente con ganas de aprender, de compartir y trabajar en plataformas de conocimiento compartido, donde cada uno aporte valor y sea capaz de reinventar y reutilizar la experiencia adquirida, aportando un plus de mejora. Una experiencia disponible para todos. Se acabó lo de trabajar en departamentos estanco, aferrados a una hoja de cálculo. Esta capacidad, esta profesionalidad multidisciplinar, nos diferenciará de otros profesionales.

Al mismo tiempo, las empresas, los empleadores, tienen a su gente trabajando en Red a lo largo del mundo o simplemente desde otro punto de ciudad. Supone un gran reto, sí, pero una buena organización debe emplearse a fondo para generar plataformas de conocimiento virtuales dentro de la empresa y con los clientes.

A todos estos factores hay que añadirle el impacto que ha tenido la crisis que todavía padecemos. Hoy, las empresas necesitan equipos de trabajo más ágiles y eficientes para poder adaptarse a la nueva situación empresarial y a las nuevas oportunidades de negocio, que como venimos diciendo, es negocio digitalizado y móvil.

Las empresas, a su vez, deben ser capaces de rentabilizar el mejor talento, aquél que mejor se adapta al cambio que sabe evolucionar. Por ello, reunir y conservar a los mejores talentos es un reto en toda regla al que se enfrentan las empresas de hoy. Es el momento idóneo para fomentar la aparición de start up.

El mañana que ya es hoy

En este panorama podemos concluir que  las empresas globales se han apropiado del escenario principal, dominan las preferencias de los consumidores. De este modo, la carrera corporativa marca la diferencia entre los se suben al tren de los tiempos y los que todavía no.

La tecnología es algo cotidiano. Operamos con redes inalámbricas de alta velocidad, a accesibles para todos, baratas y en cualquier sitio. Transacciones comerciales, ocio y comunicaciones, están a un clic para todos, gracias a dispositivos “listos” del tamaño de nuestro bolsillo. Los consumidores tenemos la posibilidad de elegir lo que queremos, de preguntar y que alguien nos informe inmediatamente donde encontrarlo, estés donde estés. Esto es ya parte de nuestra cotidianeidad. Este es el futuro presente del mundo empresarial. Las empresas pueden y deben mejorar, y personalizar su relación con los consumidores, competidores, empleados y accionistas en este mundo digitalizado y móvil. Los profesionales tenemos que estar a la altura a un golpe de teclado, con la mente abierta para innovar, integrar, compartir, reutilizar y reinventar.

Recuerde: global, digital y móvil. Así es nuestro mundo.

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - TrabajoAna Ortiz de Obregón

Soy periodista, especializada en comunicación corporativa, community management, relaciones institucionales y desarrollo de marca profesional, en empresas de diferente magnitud del sector público y privado. Tengo experiencia en prensa, radio, y TV.

Me dedico al análisis de contenidos en social media y medios convencionales, dentro del ámbito de la comunicación 2.0, donde también desarrollo otras facetas, como la creación de contenidos, posicionamiento de marca, profesional y empresarial; Creatividad 2.0, posicionamiento web (SEO; SEM); Comunidades de conocimiento, wikis; Reputación digital; Plan de crisis; Educación digital y protocolos en la Red.

En el campo de las relaciones institucionales, desarrollo e imparto formación de protocolo en los negocios, desarrollo de networking profesional, negociaciones de alto nivel con instituciones y organismos internacionales, públicos y privados. También formo a profesionales en habilidades comerciales, hablar en público, cómo llevar con éxito conversaciones informales y entrevistas, a la vez que cuidan su imagen profesional. He trabajado en organización de eventos nacionales e internacionales, en protocolo empresarial y organización de mesas de negociación

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