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¿Emprendes o trabajas?

¿Emprendes o trabajas?

Víctor García

No te muevas… ¡Párate!
¡Quéjate!… pero no hagas nada.
¡Que lo solucionen otros! No está en tus manos.
Eres una víctima, un objeto… ¡Protégete!… No asumas riesgos.
¿Quieres que siga? Tengo muchas más… ¿Excusas, razones? No lo sé… Son rutinas, eso sí, comandos del programa que dirige nuestras mentes, en el trabajo, en la vida. Al menos las de la mayoría de nosotros.
¿Cómo dices?… que la tuya no se rige por estos pensamientos,por estas creencias. Que tú actúas de otra manera… Entonces no me queda más que darte mi ¡Enhorabuena! Seguramente eres uno de esos ‘emprendedores’ (sí, con minúsculas) que se siente protagonista activo de su entorno. Que
no se deja llevar por la inercia.
Sí, hay muchas formas de emprender. Tradicionalmente nos fijamos en aquellos que ponen en marcha su propio negocio, su propia actividad. Valientes ellos. ¿Quién se atreve, quién osa? A lo mejor nos queda lejos…
Pero esta vez os sugiero que desplacemos nuestra atención a otro tipo de ‘emprendedores’ (sí, con minúsculas). ¿A quién?… A todos y cada uno de nosotros. ¿Sorprendidos? ¡Bien!… Quizá no lo sintamos todavía, pero podemos ser emprendedores en cuanto terminemos este artículo. Sin tener que depositar un capital social, no os asustéis. Seguid leyendo… Sin los trámites de constitución de ninguna empresa, sin darnos de alta en el régimen especial de trabajadores autónomos…
¿No me creéis?… Normal, nuestro ‘sistema operativo’ haciendo su función recurrente, auto protegerse, no dejar entrar a ningún programa nuevo, aunque esta innovación nos ayude. Quiere perpetuarse, que no lo sustituyas…
Pensemos juntos: la primera de las acepciones de la palabra ‘empresa’ en nuestro diccionario de la R.A.E. nos dice: “Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo”. ¿No se puede aplicar a muchas de las cosas que ya hacemos en el día a día en casa, en la facultad, en el trabajo (sea cual sea…)?
Sí, cierto, estamos acometiendo pequeñas ‘empresas’ a diario. Lo importante es tomar conciencia y atender a ‘cómo’ las afrontamos. Nuestro espíritu, nuestra actitud. Sólo tenemos que cambiar nuestro ‘software’. Instalar un antivirus en nuestras mentes. Que ¿cuánto cuesta?…
Tranquilo, es gratis… Aquí tenéis las líneas de programación, las recomendables rutinas que surgen del poderoso y auténtico espíritu emprendedor (sí, con minúsculas):
Desarrolla una actitud proactiva, que no es otra cosa que asumir y aceptar las cosas que nos pasan y ponernos en marcha para hacer que las cosas que queremos sucedan, aceptando las condiciones de nuestro entorno que nos influyen, y centrándonos en lo que podemos hacer nosotros. (Si no conseguimos aceptar las condiciones de nuestro entorno, la Proactividad sugiere hacer lo que esté en nuestras manos para cambiarlas o, en su defecto, cambiar de entorno).
Trabaja con seguridad y autoconfianza, una vez definido tu objetivo en la situación, actúa con determinación y firmeza, apoyándote en tus capacidades y fortalezas. Analiza los resultados y, si es necesario, intenta otro camino.
Resérvate siempre la libertad de elegir tu actitud ¿quién tiene el poder sino tú? El emprendedor (sí, con minúsculas) siempre escoge, incluso aunque ninguna alternativa sea deseada. Busca más opciones, pero si no las hay, acepta que la que elige es la mejor entre las viables y apuesta positivamente por ella.
Mantén tu máximo grado posible de independencia, por muy condicionado que estés por el entorno. No te quejes, actúa.
Decide y esfuérzate, con alegría. Olvida lo que deberían hacer los demás, lo que depende de ti es lo que puedes hacer tú. Haz tu parte lo mejor posible.
Este es el ‘software’ del emprendedor (sí, con minúsculas). Es gratis, no fácil… Requiere un esfuerzo continuo. El premio: estar lo más satisfecho posible con uno mismo y sus responsabilidades. Y el cambio, a medio a plazo. Ahora nos toca a nosotros. Estoy seguro. ¿Cambiamos nuestro ‘sistema operativo’?… Y tú, ¿emprendes o trabajas?

Dibujo

Víctor García es Licenciado en Ciencias Empresariales con especialidad en organización de empresas, además está especializado en consultoría por el Modelo Tavistock Clinic de Londres. Consultor colaborador de Dynamis y formador senior de consultoría, RRHH, Evaluación, Formación y Desarrollo; es Responsable de Consultoría de SHL Psicólogos Empresariales y consultor freelance en RRHH, Evaluación, Formación Continua y Formación Ocupacional.

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