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Optimismo y equilibrio, claves para la felicidad en el trabajo

Optimismo y equilibrio, claves para la felicidad en el trabajo

ÁLVARO GARCÍA.

Es bien sabido que, aunque todo el mundo puede entender lo que significa el concepto felicidad, es realmente difícil de aplicar una definición exacta; podemos estar de acuerdo en que se puede describir como un “estado de bienestar ideal” o de “alegría” pero también puede hacernos sentir felicidad un estado de compromiso, perseverancia, los retos, etc.

Según los expertos, es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello, su búsqueda, y no el logro o la satisfacción de los deseos, lo que produce en las personas sentimientos positivos más profundos.

Por tanto, ¿qué grado de importancia o influencia puede tener sentirse feliz en el trabajo? El estado de ánimo de una persona en el ámbito laboral puede ser clave en la consecución del éxito profesional ya que puede marcar la diferencia entre un buen trabajador y otro extraordinario.

Un estado de ánimo en el que predomina un sentimiento de felicidad nos hace ver las cosas de una manera más optimista, nos mantiene motivados para afrontar grandes retos y superar los obstáculos que se presentan en el camino a diario, despertando una actitud proactiva en la persona, lo que conlleva a tener ese sentimiento de querer “comerse el mundo”.

Generalmente, todo proyecto suele estar compuesto por fases y/o procesos, cuyo éxito está ligado al buen hacer de cada una de esas etapas o procesos que lo componen.

Si nos referimos al proyecto profesional de la persona en sí, un trabajador que afronta cada una de las tareas que realiza diariamente, por simple que sea, con una actitud positiva, con una buena predisposición y ofreciendo de sí siempre su mejor versión, su proyecto tanto profesional como personal estará abocado al éxito.

El sentirse feliz hace que la mente esté despejada y abierta para absorber con mayor facilidad la información que recopilamos en el día a día, permite afrontar los distintos obstáculos no viéndolos como un problema en sí, sino como un nuevo reto con el que superarse.

Estar inmerso en un ambiente laboral en el que prima el optimismo y la buena predisposición del equipo es fundamental para alcanzar los objetivos de la compañía, la felicidad es esa forma de energía positiva que debe reinar en el grupo de trabajo por y para el beneficio de todos los que lo integran.

Por esta razón, las personas encargadas de liderar los proyectos tienen que afrontar ese ejercicio de responsabilidad con su equipo para que éste se encuentre con confianza y motivado, si por el contrario tenemos un equipo de trabajo en el que el líder del proyecto transmite una sensación de infelicidad y de energía negativa, el equipo se sentirá tenso e inseguro.

Por ello es fundamental tratar de generar siempre en la medida de la posible una energía positiva, un clima de optimismo que permita afrontar cada uno de los retos que se plantean a diario con la mejor predisposición, con una buena actitud que genere gratitud.

Hoy en día, en estos tiempos de crisis, aflora un mayor signo de competitividad en las personas, es indudable que ser ambiciosos y tratar de mejorar la formación y capacitación es clave para el desarrollo profesional, pero, hay una serie de valores personales que no se deben de olvidar y deben conformar la base de cada persona, como es el caso de la confianza, el respeto, la sinceridad, la solidaridad, la integridad, la lealtad y la tolerancia, entre otros.

Estos valores están relacionados directamente con ese sentimiento de felicidad del que hablamos, ya que tener confianza en uno mismo y saber transmitirla a los demás, ser respetuoso, tolerante, sincero, solidario y actuar de una forma íntegra y leal nos hará sentir que somos fieles a unos principios básicos de que vamos por el camino correcto, lo cual nos aportará satisfacción personal y ese puntito de felicidad necesaria para pelear cada día por alcanzar las metas propuestas.

Equilibrio y Optimismo

Un argumento clave en la búsqueda de esa felicidad, es el amor, el cual podría considerarse, sino el principal, uno de los principales argumentos de la vida: el amor en pareja, el amor que ponemos al hacer las cosas de cada día, el amor por el trabajo bien hecho, el amor en todas sus formas y expresiones es la primera piedra para construir la felicidad, cuando hacemos las cosas poniendo el corazón en un objetivo determinado, es cuando realmente nos sentimos satisfechos del trabajo hecho.

Un ejemplo lo tenemos en una célebre frase de Teresa de Calcuta: “Debemos hacer las cosas ordinarias con un amor extraordinario”.

Otro factor importante a tener en cuenta es tratar de mantener un cierto equilibrio diario, saber distribuir y aprovechar bien las 24 horas del día para que en la medida de lo posible, podamos dedicar 8 hora al trabajo, 8 horas de tiempo libre y 8 horas de descanso.

Una persona que se encuentra descansada y con las pilas cargadas afronta cada jornada de trabajo con más ganas, sin duda, que una persona que está agotada física y mentalmente por no haber descansado lo suficiente o no haber podido disfrutar del tiempo libre necesario para desconectar del cansancio mental acumulado que se presupone de la jornada laboral.

De nada sirven esas interminables jornadas de trabajo en la oficina si no somos efectivos por causa del estrés, agotamiento físico o porque estamos malhumorados debido a que no tenemos tiempo libre a lo largo del día para dedicarlo a otras tareas tales como leer, hacer deporte o disfrutar con la familia o amigos.

El hecho de poder disfrutar de un trabajo que permita disponer del suficiente tiempo libre como para tener una cierta calidad de vida, conlleva que el intervalo de tiempo que se dedica a trabajar se haga de una manera más eficiente por parte del trabajador, para el cual no resultará traumático el que, en determinados momentos, se tengan que dedicar algunas horas de más.

Cuanto más nos guste nuestro trabajo más lo vamos a valorar y mayor será el empeño y dedicación que pondremos en hacer bien cada tarea, lo que aporta beneficios tanto a la empresa, que gana en calidad y servicio, como al propio trabajador, el cual se siente feliz.

Si tuviera que dar un humilde consejo en la búsqueda de esa felicidad laboral, diría que cada persona debe de hacer lo que realmente desea hacer, aquello que ama. Si consiguiéramos que todas las personas amaran su trabajo y se sintieran realmente gratificadas en su día a día, estoy convencido de que predominaría un clima de felicidad general, por tanto, haz cada día lo que quieras hacer de verdad con el corazón y tendrás el éxito asegurado.

Hace aproximadamente 2500 años, Confucio dejó una gran cita en ese sentido: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”, además, yo añadiría que una persona afortunada es aquella a la que le gustan los lunes, si logras que te gusten los lunes serás feliz.

Álvaro García

Álvaro García

Ingeniero Técnico en Informática de Sistemas, actualmente trabajando como Consultor y Coordinador de Aplicaciones en T-Systems ITC Iberia S.A.

Paralelamente llevando a cabo distintos proyectos de formación profesional en el centro de formación IFES.

Es Máster Executive en Dirección y Gestión de Tecnologías de la Información por IDE-CESEM.

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