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Felicidad: La clave para el éxito

Felicidad: La clave para el éxito

HUGO LÓPEZ-QUINTANA.

Cada mañana, cuando suena el despertador, repaso mentalmente los motivos que más me animan para a afrontar el nuevo día con ilusión y alegría. Y todos ellos, el que más me moviliza es el de experimentar felicidad. En los días que corren la automotivación cuenta con un papel aún más importante si cabe. Más aún para aquellos de los que depende un equipo de personas. Si bien en los años de bonanza la motivación era más fácil de transmitir, es ahora un bien escaso y en peligro de extinción. Y es que el truco era bien fácil: cuando la motivación puede ser recompensada a corto plazo, es fácil mantener un ritmo de trabajo exigente ya que será por tiempos cortos y con recompensa garantizada. Ahora el éxito de cualquier operación se hace esperar, los caminos que llevan a él están llenos de dificultades y cuesta encontrar compañeros que tiren del carro más aún cuando la incertidumbre sobre el resultado es tan fuerte.

Es por eso que hay que saber abstraerse de tanta realidad y tanto poner los pies en la tierra y levantar la vista del camino para ver más allá. Consecuentemente, los ideales que nos deben mover tienen que estar a la altura. Salvo las excepciones que confirman la regla, hoy en día estamos sumidos todos en una lucha sin descanso para conseguir a flote y nos vemos en la constante necesidad de pensar diferente para descubrir ese nicho de negocio tan rentable, de arriesgar más que de costumbre para conseguir ese contrato tan codiciado, ser más listos que los demás para descubrir esas oportunidades que nadie ha detectado todavía. Claro que para un emprendedor este es el pan de cada día y son precisamente las características fundamentales para destacar, sin embargo estaremos todos de acuerdo en las dificultades añadidas como el desaliento, la desconfianza, la apatía, el abandono y el abatimiento entre otros. Lo peor de todo es que estos sentimientos son contagiosos, se expanden muy rápido y tiene mala cura. Y al final de todo, la depresión. La del Sistema en general y la del individuo en particular.

LA FELICIDAD TAMBIÉN SE CONTAGIA

Qué cierto es que lo único que no se pega es la hermosura. Pero por el contrario podemos estar seguros que todo lo demás es contagioso. Igual la apatía antes mencionada, como el optimismo y la alegría. Tengo una noticia buena y una mala: la buena es que el éxito también se contagia. Esto es muy cierto, igual que el dinero genera dinero, de una boda sale otra y un buen negocio es el germen para el siguiente. La noticia mala es que el éxito no se pega por ósmosis sino se transmite de uno a otro mediante el trabajo duro.

Estamos ante una carrera de fondo donde tenemos que poner en práctica todo lo aprendido e incluso todo aquello que nos falta por aprender, y tenemos que echar mano de los recursos propios y de la ayuda ajena. Todo ello en un contexto de desaliento generalizado. Como comentaba antes, es fácil echar a andar cuando sabemos de antemano que al finalizar la jornada tendremos comida y cobijo, pero ahora nos tenemos que mover por objetivos, no sé si más ambiciosos, pero sí que más elevados. Para mí, la felicidad es el faro que marca el camino a seguir. Es la idea que en todas sus formas y representaciones sirve como recompensa suficiente para el esfuerzo realizado.

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - Felicidad Éxito 2Paradójicamente, aun siendo una idea invariable, ajena a los cambios y eterna por su propia altura y dimensión espiritual, tiene la particularidad de poderse manifestar en muchas formas e intensidades, de poder ser alcanzada desde muchos flancos y de poderse incluso compartir.

PLATÓN versus FREUD

Todo en esta vida se basa en encontrar el equilibrio. Es algo tan necesario como el respirar. Incluso el respirar ha de hacerse equilibradamente. Equilibrio, armonía, balance, mesura, en su justa proporción y medida. Platón nos hablaba del equilibrio para lograr la felicidad. Lo planteaba como el equilibrio entre los tres tipos de almas: la Racional, la Irascible y la Concupiscible que me parece una definición totalmente aplicable al mundo de los negocios contemporáneo.

Extrapolado al mundo empresarial contemporáneo tenemos el negocio del equilibrio y el negocio del placer, o mejor dicho, el que evita el dolor. Quiero aclarar que el equilibrio no está reñido con la intrepidez, la innovación, el riesgo ni la aventura. Muy al contrario, todos ellos son factores y actitudes que harán que el equilibrio sea más estable ya que habrá que poner en el otro plato de la balanza herramientas y planes de contingencia más robustos.

Freud, sin embargo, tenía una manera de definir la felicidad, si bien más atractiva, pero menos aplicable en el día a día: la felicidad se basa en evitar el dolor y experimentar placer. Esto se podría traducir como aquel que no emprende por temor a al fracaso. Ya nos ha tocado vivir tiempos en los que cualquier iniciativa, por poco trabajada que estuviera, ha resultado un negocio rentable. A veces por casualidad, a veces por equivocación y a veces por pura inercia de optimismo económico en el que estábamos inmersos. Hoy en día no podemos pensar como Freud, porque pincharemos en alguno de los pilares de su definición. No hay éxito sin dolor, y no veo lo de llegar a la felicidad a través del fracaso. Así que ni uno ni otro.

LA FELICIDAD QUE NOS UNE

En mi actividad profesional es muy importante conectar con las personas para resolver conflictos. Para conectar con las personas tenemos que estar todos al mismo voltaje, sino, saltarán chispas. Y mi principal labor es buscar esos puntos de conexión que serán la base del éxito de mi misión. Para el desarrollo de mi actividad tengo que desplazarme a diferentes países y tratar con culturas diferentes a las nuestras, con unos valores no solo diferentes, sino construidos de manera diferentes a como nosotros construimos los nuestros. Y siempre juego de visitante, en campo contrario. Es por eso que hay que buscar la conexión cuanto antes pero una conexión de calidad, estable sobre la que poder trabajar en equilibrio estable. En cada negociación surgen picos de tensión que deben resolverse de mutuo acuerdo antes de pasar al siguiente punto. Yo utilizo la felicidad como punto de encuentro entre las dos partes. Cada cual tiene una representación muy particular de la felicidad y en mis años de experiencia he observado que un pedazo de felicidad, una pequeña conquista en esa dirección es muy valiosa y representa una victoria muy apreciada. El truco es saber qué le hace a uno feliz y ser capaz de detectarlo a tiempo.

Así la conocida premisa win-win objetivo que perseguimos en toda negociación la tendríamos que cambiar por happiness-happiness, ya que, está muy bien ganar, pero a veces es una victoria a medias si no te ha hecho más feliz. ¿Es o no es cierto que muchas veces al contrario le hace más feliz quedarse con tu bolígrafo que firmar el contrato? Es una meta más elevada, pero más gratificante y a la larga asegura más firmemente el éxito y su continuidad en el tiempo.

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - Hugo López-QuintanaHugo López-Quintana

Ingeniero Industrial Superior por la Universidad de Navarra (Promoción 96), Executive MBA en IDE-CESEM.

Trabajé en la industria del Desarrollo de Software para una empresa puntera vasca dirigiendo su sede en Alemania asumiendo la responsabilidad de la expansión de la misma en centro y este de Europa creando una red de clientes y de oficinas en diversos países: Polonia, República Checa, Turquía, etc.

Desde 2007 trabajo como Jefe de Ventas Internacional en una empresa líder en el sector de herraje de seguridad parte de una multinacional presente a nivel mundial y en continua expansión.

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