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¿Feliz en el trabajo? ¡Si no tengo tiempo!

¿Feliz en el trabajo? ¡Si no tengo tiempo!

NURIA FUENTES.

El científico Andrew Smart ha recogido en su libro “Autopilot: The Art and Science of Doing Nothing”, reflexiones para alcanzar la felicidad sin esfuerzo. Como Smart describe en su blog, es un libro de gestión anti-tiempo (anti-time management book). Smart destaca cómo hemos llegado a un punto en que la multitarea no es sólo una virtud, sino una necesidad. Recuerda la numerosa literatura sobre la efectividad pero lo cierto es que hay una tendencia que nos invita a pararnos y observar para llegar un poco más lejos. Como hacía Carl Honoré hace unos años en su “Elogio a la Lentitud” (“In Praise of Slowness” en el original), el autor aboga por darle al botón de “pausa” para lograr la satisfacción plena, personal y profesional.

Y es que, en la era de la tecnología, una mañana cualquiera de un día laboral, en un hogar medio español… En el desayuno, cuando se calienta la leche en el microondas, seguramente estemos escuchando la radio, mientras leemos la prensa en nuestro tablet o enviando un tuit con el Smartphone tras haber mandado varios mails sobre la conferencia vía Skype que tendremos en una hora. Y en lo más inmediato del despertar, los niños demandarán atención tirándose el Cola-Cao en el uniforme del colegio. Vuelta a la realidad analógica y al frenesí de llegar al cole puntual. ¿Habremos aprendido algo durante estos momentos matutinos? ¿Habremos disfrutado durante parte del proceso? Es difícil responder a ello cuando no tenemos tiempo, ni un minuto en blanco que nos permita planteárnoslo.

¿No trabajar? ¡No tengo tiempo!

Parece que en momentos de crisis como los que estamos viviendo, un planteamiento sobre pararse a mirar, se encuentra fuera de lugar. No podemos negar que la situación es difícil. Hoy, en los entornos laborales se respira miedo y se están volviendo grises. Los que quedan, trabajan a destajo y si se lo pudiesen permitir, corren el riesgo de sufrir el Síndrome del Burn out (término anglosajón traducido al castellano como “estar quemado”). ¿Cómo evitarlo? Expertos mencionan que dicho síndrome guarda mayor relación con la actuación empresarial que individual. Según psicólogos especializados en temas laborales, muchas veces parece que la responsabilidad del problema y de su solución recae sobre el propio afectado, aunque se considera que buena parte del síndrome está creado por la organización.

Pero si hacemos caso a las teorías de Smart, la felicidad está en nuestras manos. El tema es si el empresario sabrá verlo. Y si nos lo podemos permitir. Aunque, hay que ir más allá. Si no alcanzamos la paz de estar en silencio, quieto, sin hacer nada -tengamos o no empleo- no seremos verdaderamente felices y es fácil pasar de la infelicidad a la carencia de motivación, a la improductividad y a la posible depresión. Tanto en nuestra vida profesional como en la personal. Porque constantemente olvidamos –más los últimos tiempos en que sólo podemos pensar si saldremos de ésta- que si no disfrutamos de nuestro trabajo, éste no estará bien hecho.

 … y la calma, nos hizo creativos.

 Pasamos gran parte de nuestra vida en el trabajo. No sólo el tiempo que estamos en la oficina, sino también el que le `robamos’ a nuestros hijos cuando contestamos al teléfono, mandamos mails o leemos en los dispositivos digitales mientras ellos se encaraman a los toboganes. Smart retoma la idea de “lifehacking”, ese término que se acuñó a comienzos de la era de las computadoras sobre la idea de contar con la tecnología para ayudarnos a ser más eficaces y efectivos en el trabajo. Y es que, esa misma tecnología es ahora la que en ocasiones nos ahoga, nos roba el tiempo que debería darnos. Nunca desconectamos. Estamos con la mente trabajando constantemente y esa ausencia de espacios nos bloquea y no nos permite ser creativos, inquietos, innovadores… felices en el trabajo. Felices en nuestras vidas.

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - Tiempo 2Y este tema tan bien traído por Smart, es precisamente el centro de mis últimas reflexiones para la mejora profesional. Y como tengo la suerte de disfrutar de mi trabajo, puedo hablar con conocimiento de causa. En concreto, no me había dado cuenta de cuantísimo disfrutaba de ello, hasta el momento en que he dejado de hacerlo. Es decir, hasta el momento en que he reducido mi jornada ganando tiempo para familia, amigos o hobbies. Aprovechando al máximo mi tiempo profesional y desconectando al retomar el otro yo, (madre, amiga, deportista, entre otros) mis jefes han ganado una mente fresca, despierta y constantemente creativa.

Porque no podemos negar que, tras los años de estudio; prácticas no remuneradas; jefes buenos, malos, grandes compañeros, otros menos grandes; excedencias; despidos; tantas y tantas buenas y malas experiencias laborales… el trabajo forma una parte clave de nuestras vidas. Y quien diga lo contrario, es que no es feliz. Es que no hace bien su trabajo. Es que no sólo desconecta al salir de la oficina, además no le importa nada lo que ocurra tras cerrar la puerta. Su compromiso es nulo. Y ese es el perfil más tóxico para cualquier empleador.

Recientemente, en el programa Redes, oí la siguiente afirmación: ‘no inventamos por pertenecer a una empresa. Inventamos A PESAR DE las empresas’. Así es, la creatividad viene de nosotros mismos y por ello, debemos cuidar nuestro entorno y nuestras mentes. Dejemos que las ideas fluyan libremente sin las limitaciones a las que obligan las empresas tradicionales. Obliguemos a la organización a la flexibilidad en la gestión del tiempo empezando por nosotros mismos. Descubramos la felicidad en nuestro entorno laboral, logrando una mejor calidad de vida, la paz mental, la excelencia en nuestro trabajo. Y finalmente, el equilibrio en nuestras decisiones.

Nosotros podemos dejar de hacerlo. Tenemos que hacerlo. En mi opinión, en la flexibilidad, en la conciliación, se encuentra la verdadera competitividad. ¿Lo entenderán las organizaciones?

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - Nuria FuentesNuria Fuentes es experta en Comunicación Corporativa y apasionada de la Comunicación Interna, ha trabajado en proyectos de consultoría para la motivación y mejora de la gestión de los recursos humanos. Su labor siempre ha estado orientada a dar soporte a la fuerza de ventas y a los profesionales de la organización.

Ha sido periodista, infógrafa y consultora. Cuenta con diez años de experiencia como responsable de Comunicación y Marketing en empresas industriales, los últimos cinco en el sector de las Energías Renovables, por las que lucha y cree.

Como Social Media Strategist ha volcado su entusiasmo en la web 2.0 utilizando las nuevas herramientas para estar más cerca de los clientes y del capital humano de la compañía. Para conversar, en su twitter @nurfuentes encontrarás contenidos estrictamente profesionales mezclados con otros caóticamente personales.

Nuria ha sido docente de IDE-CESEM, participando en programas como el Master Executive en Dirección de Marketing y Comunicación.

One Comment

  1. Muy buen artículo Nuria.
    Me gusta pensar que si, que poco a poco las organizaciones van dándole valor a los empleados motivados por el simple hecho de ser más felices.
    Y no solo las empresas, creo que gracias a muchos de los cambios que vive nuestra sociedad cada vez somos más conscientes de la importancia de trabajar en algo que nos haga sentirnos realizados y satisfechos con nosotros mismos y que no solo nos aporte estabilidad y dinero.
    Queda mucho camino por recorrer pero creo que, poco a poco, vamos siendo conscientes de lo importante que es ser simplemente felices.
    Un saludo y gracias por el artículo.

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