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Fidelidad laboral: Un fiel apoyo

Fidelidad laboral: Un fiel apoyo

HELENA LÓPEZ-CASARES.

«La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella». Goethe.

La fidelidad se define como la capacidad, el poder o la virtud de cumplir las promesas. Una promesa implica decidir lo que se va a hacer en adelante bajo condiciones que no se pueden prever en su totalidad. Dicen que el que promete se adelanta al tiempo de manera libre, consciente y voluntaria. ¿A quién debemos ser fieles? ¿Qué motiva la fidelidad a un proyecto o a una persona?

La fidelidad principal debe ser a nosotros mismos. De hecho, cuando una persona hace lo contrario de lo que realmente quiere y siente entra en un bucle contradictorio que le lleva a experimentar malestar, ya que siente que se ha traicionado y no está cumpliendo consigo mismo. La fidelidad implica un compromiso y romper ese vínculo equivale a ser infiel.

Fidelidad proviene de la palabra latina fidelitas y está asociada a la fe que una persona le tiene a otra, a un proyecto o a una idea, sin olvidar que la mayor fe debe ser a uno mismo. La fidelidad aparece cuando somos sinceros, tenemos seguridad, estabilidad y somos constantes.

En el ámbito laboral no siempre somos sinceros con lo que realmente queremos y vamos probando distintas alternativas en empresas diferentes pensando que, quizá, alguna nos convenga. Es importante aprender a ser claros con nosotros mismos y ser honestos con las elecciones que hacemos. La infidelidad o el engaño hacia uno mismo se traduce como un mal cimiento que obstaculiza nuestro avance.

Una vez establecida la necesidad de ser fieles a nosotros, el ejercicio del liderazgo implica la puesta en marcha de una serie de conductas diarias para lograr aumentar el compromiso de los equipos con la organización y aquí entran las pautas para la generación de ambientes de trabajo positivos y constructivos. Según la revista Forbes, los líderes que transforman las organizaciones son aquellos que generan compromiso y afianzan la fidelidad siguiendo estas pautas de conducta cotidianas:

  • Crean un ambiente donde las personas se sienten seguras de dar su opinión. Estos líderes, lejos de intimidar, valoran las opiniones de los demás y les animan a que las expresen sin temor. El líder aprende de esas opiniones y las integra, gracias a su humildad, que consiste en pensar menos en él.
  • Toman decisiones. Los líderes exitosos evitan las pérdidas de energía y de tiempo debatiéndose en círculos que no llevan a ninguna parte. Están enfocados a la acción.
  • Comunican expectativas. Estos líderes son grandes comunicadores y prestan atención a clarificar de las expectativas del desempeño de los miembros de su equipo. Los líderes recuerdan lo que esperan del equipo y los resultados hacia donde se dirigen.
  • Retan a sus equipos en su forma de pensar. Los líderes exitosos tratan de llevar a sus equipos a pensar más allá de lo obvio y les conducen hacia territorios nuevos que les hacen ir más allá de lo que creen que pueden. Estos líderes mantienen a sus equipos despiertos para evitar que se asienten en su zona de confort y no crezcan.
  • Rinden cuentas a otros. Los verdaderos líderes no tienen ningún problema en informar a sus superiores, colegas y equipo de los resultados del trabajo, de cómo están yendo las cosas, de las medidas a tomar, de los avances, de los obstáculos y otras cuestiones importantes para la organización.
  • Lideran a través del ejemplo. Estos líderes son coherentes y aplican en su vida todo lo que pregonan. Se toman su actuación muy en serio.
  • Recompensan el esfuerzo. Los líderes entienden que a veces los resultados no son los deseados pero detrás ha habido un gran esfuerzo, tesón y empeño.
  • Ofrecen retroalimentación de manera constante. Los líderes dan retroalimentación positiva, constructiva, productiva y oportuna, lo que redunda en la creación de relaciones basadas en la confianza.
  • Buscan consejo y hacen preguntas. Los líderes buscan siempre aprendizaje y están comprometidos con su labor. Por ello, no tienen ningún  pudor en preguntar a sus equipos o colegas por nuevos enfoques y perspectivas más amplias. La sabiduría y el conocimiento se expanden cuando se comparten.
  • Tienen una actitud positiva. Saben manejar su tono, su estilo y su talante en cualquier circunstancia, y cuando no ha sido así al cien por cien rectifican, y esto provoca una alta motivación en sus equipos.
  • Son grandes maestros. Un líder nunca deja de aprender y de buscar información, con lo que no se encierra en sí mismo.
  • Invierten en relaciones. Un buen líder desarrolla relaciones beneficiosas y expande su influencia.

¿Quién no quiere estar en una organización en la que se respire ese ambiente?

La fidelidad es la libre expresión y expansión de las aspiraciones propias dentro de la  colectividad y es básico entenderla para ejercer un liderazgo efectivo. ¿Se paran los directivos de las organizaciones a analizar por qué los colaboradores se marchan a otros proyectos? ¿Qué provoca la falta de compromiso de una persona con su organización? ¿Qué razones llevan a alguien a abandonar su empresa?

Las razones principales que conducen a la renuncia de una organización tienen que ver con la falta de liderazgo y de visión, con un ambiente poco favorable a la comunicación, con la falta de apoyo por parte de la dirección y con la ausencia de un plan de carrera y crecimiento profesional. ¿Qué podemos hacer para retener el talento y para que los empleados sientan que su organización los apoya?

  • Ofrece un espacio de crecimiento donde exista libertad y confianza para que emerja el talento y el trabajo sea un campo para la experimentación, la creación y el disfrute. Piensa que cuando un empleado se siente encerrado en su organización busca nuevos horizontes en otras compañías.
  • Apuesta por la formación y brinda a tus colaboradores la oportunidad de ampliar sus habilidades. La formación es un gran incentivo que redunda, además, en la profesionalidad de la compañía.
  • No escatimes en comunicación. Los niveles de interacción nunca deben decaer. La comunicación debe ser fluida y debe incluir los aspectos emocionales. Preocúpate por lo que opinan, sientes y esperan tus colaboradores.
  • Incorpora la flexibilidad empezando por ti. Trata de equilibrar tu vida personal y laboral. Date cuenta de las veces que has tenido un comportamiento un tanto abusivo e inflexible y cómo ha influido en el rendimiento y compromiso de tu equipo. Todos tenemos necesidades que atender y espacios que debemos cuidar más allá del ámbito laboral. Las personas no nos pertenecen.

Recuerda siempre que un empleado tarda muy poco en tratar a un cliente de la misma forma en la que él es tratado. Todo lo que sucede dentro de una organización tiene sus consecuencias en el mercado y, por extensión, en los resultados obtenidos. ¿Quieres más oportunidades para avanzar y crecer? Empieza por crearlas dentro.

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - Fidelidad 2Helena López-Casares Pertusa es coach, conferenciante y escritora. Actualmente drirge la Escuela Superior de Inteligencia Corporal y es locutora de Vaughan Radio.

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