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Infieles: ¿Por qué quieres cambiar de trabajo?

Infieles: ¿Por qué quieres cambiar de trabajo?

JOSÉ GARCÍA VICENTE.

Cuando entramos a trabajar en una nueva empresa probablemente, el bagaje inicial de sensaciones con las que llegamos, va inicialmente cargado de notas positivas: ilusión por un nuevo proyecto, afán de superarnos profesionalmente, relación constructiva con los nuevos compañeros… Si a eso le sumamos una mejora salarial, entonces podemos aplicarnos el archiconocido dicho de sentirnos como un niño con zapatos nuevos. Me atrevo a pensar que es algo similar, salvando determinadas distancias, a lo que ocurre en una relación de pareja: la novedad ejerce su atractivo y tiene un cierto poder de seducción, por encima de aquello que ya es conocido y monótono.

Pero el ser humano, salvo extraños casos de romanticismo, con el tiempo suele caer en el realismo y huir de los idealismos. Expectativas que se van diluyendo, situaciones repetitivas, inevitables momentos de tensión, y el efecto pasajero en la motivación extra que nos provoca el ver el incremento de nómina al final de mes, van haciendo mella en toda aquella bisoña ilusión inicial. Luego no es de extrañar que con el tiempo, todas aquellas bondades que inicialmente nos habían atraído, vayan perdiendo su encanto inicial.

Y llegado el momento en que reconocemos a nosotros mismos que hay un buen trecho entre el mundo feliz que nos prometíamos inicialmente, y la realidad que día a día nos encontramos en nuestra mesa de trabajo, comienzan los momentos en los que la tentación de dar un salto a otro lado llama a nuestra puerta. Porque todo comienza por un reconocimiento de un estado de insatisfacción que puede deberse a varios motivos o a un puñado de ellos todos juntos. Razones que se nos cuelan en el interior de nuestras cabezas y que no paran de repetirnos de que no estamos satisfechos.

Motivos para cambiar de trabajo

Motivos para querer cambiar de trabajo puede haber múltiples, que servirán de justificación para cuando un entrevistador pregunte al candidato la inevitable pregunta de: ¿por qué quiere usted cambiar de trabajo? Y el candidato acabará respondiendo, según considere oportuno, con una o varias de las siguientes respuestas, más o menos estándares:

  1. Mejora de crecimiento profesional. Es la forma de decir que el trabajador desea subir peldaños en su vida profesional. Pero esos peldaños dependerán de en qué posición de la escalera de su carrera se encuentra. En los primeros y románticos años de profesión laboral, debe existir, y así lo creo firmemente, una necesidad de aprendizaje. Y eso lleva a cualquier trabajador a querer saltar escalones profesionales para dejar atrás la inicial etiqueta de junior y conseguir los galones de sénior. Y si esto no es posible, por los motivos que sean, en su empresa actual, es normal que se pretenda obtener fuera lo que se le niega en casa. Pero además todos somos conscientes de que el crecimiento profesional, siempre va intrínsecamente ligado a un incremento salarial. Luego en el crecimiento profesional tenemos una eufemística forma de decir claramente que queremos ganar más dinero; algo totalmente legítimo en el mundo del trabajo, que no olvidemos de no deja de ser una mera forma de mercadeo: conocimiento y tiempo a cambio de un salario.

 

  1. Nuevos retos profesionales. Es una forma elegante de decir por parte del profesional de que se encuentra cansado del lugar en el cual está trabajando y que desea probar una nueva experiencia. Esta razón bien puede ser empleada en casos en los cuales ya se haya alcanzado cierta madurez profesional y salarial pero en los que, por no poder progresar más dentro de la empresa, se plantee la marcha en búsqueda de un nuevo escenario en donde tenga otro tipo de perspectivas. Se trataría de situaciones en las que una persona sénior y bien remunerada, haya caído en cierta monotonía o estancamiento y note en su interior la llamada de un cambio.

 

  1. Mejora de conciliación familiar. Puede ser que en determinadas época de la vida del trabajador, la prioridad pase a ser el poder estar más tiempo con los hijos. Se suele dar en profesionales que ya han alcanzado madurez en su ámbito de trabajo y que por circunstancias personales deben adaptar su horario a un estilo de vida más compatible con la familia. El viajar y pasar temporadas fuera del hogar puede ser en determinados momentos un importante hándicap. Por eso hay trabajadores que se puedan llegar a plantear el sacrificio de cierto status laborar a cambio de tiempo para su familia.

 

  1. Cambio en la condiciones laborares. En ocasiones pueden darse redefiniciones importantes de puestos de trabajo en las empresas. Los cambios pueden llevar a obligar a un trabajador a tener que pasar temporadas fuera de su hogar o incluso a tener que cambiar de residencia. No todos están dispuestos a asumir tales cambios por lo que pueden llegar a optar por buscar otro trabajo en una empresa que les permita seguir un ritmo más acorde con el actual.

 

  1. Mala situación económica de la empresa. Trabajar en una empresa con problemas de liquidez, además de la tensión e inseguridad que genera en el trabajador, dificulta el poder llevar a cabo los proyectos u objetivos marcados. Cualquier acción puede resultar complicada de llevar a cabo si exige un gasto de dinero. Puede ocurrir que trabajadores con oportunidades de cambio, en un entorno de dificultades económicas, opten por buscar alguna alternativa en una empresa que les permita llevar a cabo su trabajo sin tener que afrontar complicadas estrecheces presupuestarias y sin tener que sufrir por problemas de cobro de nómina.

 

  1. Problemas con las relaciones personales. Es un motivo difícil de esgrimir ante un entrevistador, ya que se puede transmitir la imagen de ser una persona potencialmente polémica. Sin embargo, es cierto que existen empresas con un buen ambiente de trabajo y otras con malo. Aquellas en donde hay problemas de relación provocarán que a la larga muchos trabajadores se acaben planteando el marcharse. Suele ser motivo real de cambio, aunque pueda ocultarse por miedo a transmitir  negatividad por parte del candidato.

 

  1. Un headhunter llama a tu puerta y te plantea una gran oportunidad. Puede ocurrir que aún estando satisfecho en tu puesto de trabajo, alguien llame a tu puerta proponiéndote una gran oportunidad. De todas formas conviene ser precavido, ya que a veces el nuevo destino no será tan maravilloso como te lo plantean. En tal caso hay que ser conscientes de qué arriesgas y para qué lo arriesgas. Es una opción válida para profesionales con cierto espíritu aventurero y afán de superación, pero poco recomendable para aquellos conservadores y bien asentados.

 

Seguro que se podrían citar más motivos, pero creo que con estos tenemos un buen abanico para escoger. Me gustaría concluir que las razones por los que un trabajador puede verse tentado a cambiar de puesto de trabajo, pueden ser positivos, que surgen del propio individuo con un afán de superación; o bien con perfil más negativo, debido a una huída de una situación no deseable. En realidad ambos tipos son legítimos, pero deberán exponerse con sumo cuidado en un proceso de selección: lo negativo deberá intentar minimizarse y resaltar siempre la motivación positiva.

 

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - Cambiar de Trabajo 2Factores que afectan a la decisión

Hemos visto los motivos que un trabajador puede tener para cambiar de empresa. Sin embargo, los factores del entorno o personales influirán decisivamente en la decisión final de llevar a término un cambio:

1. La edad. El factor edad es importante. Cuando se es joven hay más margen de mejora profesional. Es una época en la que se es más proclive a la promiscuidad laboral. Se quiere crecer profesionalmente y también en términos de salario. Con el tiempo el perfil profesional se va madurando y enfocando hacia una determinada área, por lo que la necesidad de cambiar por nuevas experiencias va decayendo. El aumento de salario es siempre fácil al principio, y más complicado conforme se avanza en la edad, especialmente cuando se ha conseguido llegar a determinados niveles de cargos.

2. La familia. También la juventud suele ser sinónimo de mayor libertad y menor grado de responsabilidad. Al madurar, el peso de las responsabilidades familiares hace que la prudencia tenga un peso importante ante una decisión. Es normal que en personas asentadas familiarmente los cambios sean más meditados e incluso, consensuados con el resto de la familia.

3. El entorno económico. Decisivo. Lo estamos viviendo hoy en día debido a la crisis económica. En los tiempos actuales, la sensatez impera. Cambiar de trabajo debe ser una opción, a priori, factible en términos de seguridad en el nuevo puesto. Se es consciente que si el cambio fracasa, la pérdida del empleo puede ser algo fatal. En tiempos de bonanza, con bajas tasas de paro, el perder un trabajo es algo mucho más fácilmente subsanable. La crisis nos hace más remisos al cambio. En la mayor parte de los casos, nuestras fuerzas van centradas en mantener el trabajo actual, el cual apreciamos y valoramos más que nunca.

4. La antigüedad del trabajador. Hay personas que están muy encasilladas en un determinado puesto. Llevan haciendo un mismo tipo de tarea muchos años. Han acumulado una gran antigüedad, lo que les da seguridad ante despidos. Si las empresas han de reducir personal, miran aquellas personas más prescindibles, más polémicas, pero ante todo, aquellas cuyo coste por despido sea menor. Trabajadores de gran antigüedad saben que la ley les confiere un cierto blindaje, por lo que serán en principio más reticentes a cambiar. Por otro lado el trabajador con menos años es más adaptable a los cambios e incluso, tiene posibilidades de ser más valorado y conseguir mejorar salarialmente.

 

El papel de las empresas

Determinadas empresas fomentan políticas de retención de trabajadores. Para ello revisan salarios, potencian la formación y establecen planes de carrera entre los trabajadores. Intentan crear un buen ambiente de trabajo basado en la confianza mutua entre subordinados y directivos, y no tienen problemas en reconocer los méritos de los trabajadores. Se trata de toda una estrategia de recursos humanos, toda una gestión del profesional que permite que su autoestima se conserve en buen estado. Se le ayuda a crecer profesionalmente para que ese crecimiento profesional sea aprovechado por la propia empresa en la mejora de sus resultados. Esta es la estrategia que tienen las empresas para evitar menores rotaciones y que su personal se sienta más implicado con la compañía. En definitiva, se trata de que el profesional esté a gusto en su puesto de trabajo.

Por el contrario, otras no fomentan este tipo de políticas y se exponen a que empleados muy válidos y con ganas de progresar se acaben sintiendo defraudados y se acaben marchando. Aquellas empresas sin una estrategia de recursos humanos que vaya más allá de un pago de salario por trabajo realizado, se exponen a que sus empleados acaben desencantados, sobre todo si el ambiente laboral no es confortable. Debe tenerse en cuenta que la pérdida de un trabajador supone un esfuerzo considerable en términos de búsqueda de nuevo empleado y su posterior acoplamiento al resto del grupo.

En definitiva, siempre puede haber motivos para cambiar de trabajo, pero al final el empleado valorará si está capacitado para llevar a cabo el cambio, el esfuerzo que supone y el riesgo que asume.

Moraleja: Nadie arriesga con la idea de empeorar.

IDE-CESEM, Instituto de directivos de empresa - Cambiar de TrabajoJosé García Vicente

Ingeniero Técnico de Telecomunicaciones por la UPC y MBA especializado en Tecnologías de la Información por IDE-CESEM. Durante 18 años de profesión ha trabajado tanto en consultoras IT (Seídor, Concatel – Vanture) como en multinacionales ligadas al sector de la automoción (Federal Mogul, Visteon). Actualmente es CIO y responsable de proyectos de SAP en Premo Group. Como hobby tiene la escritura, especialmente la novela negra, habiendo sido finalista del Premio de Novela Fernando Lara 2014.

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