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El uso de Internet en la empresa por los trabajadores

El uso de Internet en la empresa por los trabajadores

Fulgencio Pagán, abogado y director del despacho Bufete Técnico Jurídico Deca SL.

Hoy día la innovación y la tecnología en la empresa, tenga la dimensión que tenga ésta, pasa por las comunicaciones y el acceso de los trabajadores a estos medios que por la empresa se ponen a su disposición. Versa este trabajo sobre la disponibilidad, uso y abuso de los medios que la empresa brinda al trabajador y las consecuencias jurídicas que esto tiene.

Partimos de un hecho incontrovertido, el uso de Internet es imprescindible para cualquier empresa en su afán de asomarse e iniciarse a las nuevas tecnologías, siendo un vehículo de comunicación comercial, financiera y de conocimiento de todo punto incontestable. Pero qué puede hacer o no el trabajador con los medios que le brindan, y qué precauciones ha de tomar el empresario. Veamos:

Las empresas deben crear, publicitar y entregar a cada empleado un protocolo sobre la permisividad y uso de los ordenadores y/o medios que pone a disposición del trabajador, estableciendo qué está o no admitido y en qué términos; es decir, yo, como empresario, no puedo sancionar a un trabajador de algo que expresamente no le he dicho que estaba prohibido con carácter previo, pues le generaría indefensión; yo, empresa, tampoco puedo registrar el ordenador del trabajador, aunque sea de mi propiedad y lo haya puesto a su disposición, puesto que dicen los tribunales que para poder indagar en el contenido de sus emails y archivos no sólo he de contar con la presencia del representante de los trabajadores, si lo hubiera; o de otros trabajadores, si no hubiera representante de los trabajadores sino que se hace imprescindible la presencia física del trabajador en el momento que se accede a los medios que hemos puesto a su disposición, a fin de evitar que jamás pueda aducir que los archivos o emails indagados han sido incorporados, manipulados o tratados de alguna forma.

Por otra parte, los tribunales vienen rechazando los despidos efectuados sobre trabajadores que archivan, envían o visualizan contenido ajeno a la esfera de la empresa, e incluso de alto contenido pornográfico. Se preguntarán, cómo es posible que los tribunales rechacen hechos tan contundentes y objetivos. La respuesta tiene dos vectores pues, por una parte, la empresa, como antes se dijo, ha de crear un protocolo de lo que se puede o no hacer, qué páginas se pueden o no visitar, y que en caso de duda, se solicite expresamente al empresario, por si fuera necesario para el ejercicio de la actividad. Pensemos, por ejemplo, que un administrativo que sólo visita las páginas de bancos o proveedores y clientes, recibe el encargo, de encontrar una fotografía para el envío de la felicitación navideña. Es evidente que si tenemos un control del rastro de Internet nos aparecerán múltiples páginas de acceso no habitual, sin embargo, como se trata de un mandato de la empresa, ningún problema.

El segundo de los vectores señalados es el mandato que realizan los tribunales para que, por parte de la empresa, se utilicen los medios de apercibimiento previos al despido. Significa que si un trabajador actúa de forma incorrecta, no ya sólo en el uso de Internet para fines particulares, sino el uso de la copiadora de la empresa o cualquier otro de esta naturaleza, se ha de establecer un peregrinaje de actuaciones por parte de la empresa que impide que se produzca el despido a las primeras de cambio. Es decir, la empresa, primero apercibirá al trabajador pero si el empleado incurre nuevamente en una falta o desobediencia de esta naturaleza se le suspenderá de empleo y sueldo, y si reincide nuevamente, entiendo, en palabras del profesor Luján Alcáraz, que este despido “es intumbable”.

En síntesis, el empresario da los medios y explica qué se puede o no hacer con estos medios. Y si el trabajador no obedece, o huye de las indicaciones y autorizaciones recibidas, iniciaremos el procedimiento sancionador, que llevará a un despido sin paliativos del incumplidor reincidente.

Revista Innovatia 37Ejerce como Graduado Social desde 1987, como Abogado desde 2010 y como Gestor Administrativo desde 2011; también es Técnico Superior en Riesgos Laborales, con tres especialidades. Máster de Práctica Jurídica en la Escuela de Negocios IDE-CESEM. Mantiene como máxima la formación permanente, siendo miembro, entre otras, de diversas asociaciones, como la Asociación Nacional de Abogados Laboralistas; la Asociación Española de Salud y Seguridad Social; y la Asociación Española de Derecho Deportivo. En la actualidad, ostenta el cargo de Director Técnico de la Escuela de Práctica Laboral de Graduados Sociales de Cartagena, bajo la dirección académica del Catedrático de la UPCT, don José Luján Alcaraz. Abogado y director del despacho Bufete Técnico Jurídico Deca SL.

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