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“La curiosidad mató al gato”

“La curiosidad mató al gato”

Hace unos días, algunos de nuestros vecinos europeos estaban sorprendidos del crecimiento que experimentaba nuestro país, aún a sabiendas de que falta poco para cumplir un año sin Gobierno. ¡Curioso! Esto me hizo reflexionar y entender que, cuando remamos todos se consigue el éxito, a pesar de no contar con un capitán de barco.Cuando queremos conseguir algo, únicamente tenemos que marcar un plan y cumplirlo. Lo experimentamos en todas las facetas de nuestra vida: el amor, los estudios, los éxitos deportivos ode otra índole, nuestro primer trabajo… y cuando lo hemos conseguido, parece que no ha supuesto ningún esfuerzo, ni inversión. Primer error: todo conlleva un plan.

Tras la vuelta de las vacaciones, en muchas empresas se abren procesos de selección para cubrir algunas posiciones. Tras hablar con colegas al respecto, todavía no he salido de mi asombro cuando me comentan que, en dichos procesos de selección que se están llevando a cabo, algunos de los/as candidatos/as no se dignaron a asistir a la entrevista programada. ¿Cómo es posible que alguien que aplica a una oferta de empleo no se presente a la entrevista y no contacte para comunicar que no podrá acudir por algún suceso o excusa? Obviamente algo está ocurriendo. Las tecnologías nos han permitido acceder a nuevo talento de una manera rápida y eficaz pero también es cierto que todos nos comportamos como anónimos. Cuesta dejar huella que no sea digital.

La falta de compromiso, valores, responsabilidad y me atrevería a decir educación, son latentes en algunos individuos ausapede la sociedad. Éstos sí dejan huella, pero lamentablemente, nada favorable.

Todos conocemos empresas que se encuentran en lo más alto y aspiramos a ser como ellas. Además de contar con unos procesos excelentes, estas empresas tienen el mejor talento y para mantenerlo apuestan por el conocimiento. La curiosidad es otro puntal a desarrollar en nuestras organizaciones y en nuestros profesionales. Algo que debería ser innato y que cuando somos niños está muy presente en nuestras vidas, parece que lo vamos perdiendo cuando crecemos. Según vamos cumpliendo objetivos, cerramos puertas que consideramos jamás deberíamos volver a abrir, perdemos curiosidad.

Si queremos ser excelentes, dejar huella de la buena, tenemos que sentir curiosidad en el buen sentido de la palabra, siempre. Estar informados y formados nos proporciona la seguridad y profesionalidad necesarias a la hora de abordar proyectos, entrevistas de trabajo (a las que acudiremos), asumir nuevos retos… Está claro que no vamos a conseguir más haciendo lo mismo que todos. Para brillar y destacar tenemos que abrir la mente a nuevas experiencias, nos encontramos en un mundo global que gira muy deprisa y no permite el estancamiento.

Si recordamos cómo eran los profesionales de hace tan solo unas décadas, podían permanecer en el mismo puesto y la misma empresa durante casi toda su vida laboral. Esto ahora es impensable y además aquellos profesionales que llevan tiempo en la misma organización, se forman constantemente para estar al día de nuevas tendencias, por supuesto de la tecnología y para mejorar e ir creciendo en la organización.

En IDE-CESEM siempre me ha sorprendido la actitud de los profesionales que provienen de Ingeniería. Son conscientes de la necesidad de dejar de ser tan técnicos para ampliar competencias, desde más comerciales hasta, por supuesto, llegar a la dirección y gestión. Ellos siempre han tenido claras sus carencias y han sabido adaptarse al nuevo entorno profesional, sintiendo la curiosidad de la que hablábamos antes.

Por último, no lo olvidéis, jamás matéis la curiosidad. Graciasa ella os sentiréis más vivos y activos.sapURI

Javier Zardoya, Director General de IDE-CESEM, ha sido la firma invitada por la revista AUSAPE (Asociación de Usuarios de SAP España) en su número de octubre.

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