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La lucidez de Boza Maljkovic aplicada a la empresa por David Cerdá, exalumno de IDE-CESEM

La lucidez de Boza Maljkovic aplicada a la empresa por David Cerdá, exalumno de IDE-CESEM

Bozidar Maljkovic ha sido uno de los mejores entrenadores europeos de la historia. Echó los dientes en la élite a finales de los ochenta, cuando aún no había cumplido los cuarenta años, con una filigrana histórica que se llamó Jugoplastika de Split. Allí jugaban algunas leyendas de este deporte, como Toni Kukoc, Dino Radja, Zan Tabak o Velimir Perasovic; levantaron dos copas de Europa antes de hacer las Américas (la mayoría de ellos), y lo hicieron cuando apenas rebasaban la mayoría de edad. Maljkovic dio forma a esta escuadra legendaria, y después con el Barcelona, el Limoges, el Panathinaikos, el Unicaja o el Real Madrid, siguió construyendo equipos formidables, ganando ligas y copas y conquistando un par de entorchados europeos más.

La peculiaridad de Maljkovic (Boza para sus amigos) es que no se limitó a conformar equipos formidables, sino que creyó desde el principio que un club exitoso era mucho más. La cuestión no era solo qué hacer con los cinco que saltaban al campo, ni con la necesaria conjunción de estos con quienes se sentaban en el banquillo: Maljkovic fue de los primeros en Europa que entendió que un club era una organización, de modo que sus enseñanzas, de por sí interesantes por referirse a un deporte eminentemente de equipo, son todavía más provechosas por la facilidad con la que resultan trasladables al mundo de la empresa.

En una entrevista concedida a Eduardo Schell hace algunos años, Maljkovic desgranó las que a su juicio eran las nueve claves a la hora de hacer que un club fuese exitoso al máximo nivel continental.

«Nunca se puede recuperar un entrenamiento perdido ni un partido perdido».

Significa esto que hay que trabajar todos los días con la misma intensidad; y que solo hay que tener tolerancia con los errores nuevos. Por supuesto, tal cosa no puede decretarse, y solo el ejemplo de quien lidera al equipo (el jefe del departamento X, el presidente de la compañía tal) puede conseguir, vía contagio, que cada minuto dé su fruto.

«Todos los partidos son importantes; solo los malos profesionales hacen distinciones».

Los equipos de Maljkovic no entendían de competiciones mayores y menores, no hacían distingos entre éste y aquel rival. Lo mismo deberíamos vivir en nuestras empresas. No hay temas irrelevantes, sino personas poco profesionales. Es una cuestión de respeto, casi siempre al trabajo ajeno; quitar importancia a ésta o aquella tarea es una forma de menospreciar a quien la lleva a cabo, y la imagen de una empresa la determinan todos y cada uno de los miembros de su personal.baloncestoempresaidecesem

«Hay dos tipos de jugadores: buenos y malos. No hay diferencias entre jóvenes y veteranos».

Cuando explicas a la gente que, de cara a su aportación, lo mismo da que acaben de llegar a que lleven veintisiete años en la empresa, todo cambia, empezando por el monto disponible de creatividad. La autoridad de la «experiencia» tiende a extralimitarse; por muy valiosa que sea, si no se contiene, sepultará las valiosas ansias de progreso con las que nos obsequian quienes acaban de aterrizar. La meritocracia real sigue siendo asignatura pendiente en nuestras empresas.

«Una asistencia hace feliz a dos personas. Un tiro solamente a una».

Si hay algo que se agosta y se pudre en las organizaciones, a menos que te ocupes de ella, es la generosidad. En baloncesto, un pase a canasta que encuentra una posición mejor es siempre preferible a un tiro en plan estrella, incluso si eres Lebron o Durant. Los verdaderos líderes hacen crecer a cuantos les rodean, y no solo no les importa, sino que fomentan que los focos se repartan entre todo el mundo, evitando ser parásitos de la gloria de los demás.

«El baloncesto es una bella sinfonía entre defensa, contraataque y ataque posicional».

En una empresa hay de todo. Hay días duros, jornadas más livianas y hasta tiempo para relajarse y charlar. Hay un tiempo para la concentración, otro para las prisas y también hay lugar para el análisis. Lo que cuenta es la tarea, y sobre todo las personas: de su capacidad para asumir retos distintos, de su predisposición y versatilidad, depende la supervivencia de la compañía.

«Un jugador debe estar dispuesto para jugar 3 o 33 minutos y para anotar 3 o 33 puntos».

Todo miembro de un equipo excelente ha de aceptar que no siempre se le va a pedir lo mismo. Solo los mediocres se aferran a la descripción formal de las tareas, y de ahí no salen. Tanto si lideramos un proyecto como si participamos con un papel secundario, y sea cual sea el rol que ese día toque desplegar sobre el campo, el esfuerzo y el talento de todos es importante; quien dirige al equipo está obligado a explicarlo y conseguir que cale.

«Todo lo que no mata nos hace más fuertes».

Es rara la organización que sabe aprovechar el fracaso, o el resultado mediocre, a modo de autocrítica, para espolear los ánimos y poder después avanzar. Equivocarse no es malo, sino obligatorio; lo importante, ya se ha dicho, es cometer errores nuevos y no dejar de perseverar.

«Un club debe guardar sus secretos y debe actuar en un 90% con diplomacia y de forma agresiva el otro 10%».

Vivimos un tiempo en el que todo se expresa, e incluso se espurrea; nos falta un punto de contención y sosiego, y eso provoca situaciones tensas y heridas entre las personas, a veces difíciles de reparar. Hay que recuperar el valor de la cautela; y hablar mucho y en privado, cara a cara y sin esconderse tras cómodos y cobardes emails, notas de prensa y escuetas noticias en el portal corporativo.

«Un “crack” nace gracias a su padre y a su madre. Un entrenador le ayuda».

Las personas a las que acogemos en la organización son nuestro reto. Pero no son arcilla con la que compondremos nuevas mujeres y hombres. Todo el mundo viene hecho, hasta cierto punto. Lo que podemos y debemos hacer es minimizar sus carencias y hacer que saquen el máximo partido de sus fortalezas. Lo que nos corresponde a quienes comandamos equipos es ser una fuente de estímulo y orientación, una referencia, quien se preocupe de las condiciones de sus trabajos, y alguien en quien se puedan apoyar.

Como hombre lúcido que es, Boza no pretende cerrar esta lista de claves en nueve, ni en dieciocho. No es un listado completo de claves organizacionales, aunque ya les bastaría a muchas organizaciones con poner estas reglas en práctica para que sus equipos remontaran e incluso llegasen a maravillar.

Por mi parte, siempre he amado el baloncesto, un deporte que practico desde que era un crío. Hace unos ocho años retomé la práctica, pasando a formar parte del ilustre grupo de jovencitos y veteranos que conforman el Club Butrón. También es de siempre mi convencimiento de que la formación continua es condición sine qua non para seguir cumpliendo el trabajo de uno con profesionalidad. No he dejado, por lo mismo, de estudiar y asistir a conferencias y cursos. No obstante, algunas de las lecciones más importantes que aprendí en estos ocho años sobre como liderar personas, construir equipos de alto desempeño y lograr llevar a buen puerto los diversos proyectos con los que me he comprometido, los aprendí allí en la cancha, sudando y con un balón en las manos, rodeado de gente buena y con la asistencia de la bella filosofía de este deporte. Un deporte que nos enseña a concentrarnos en la tarea, a respetar a compañeros y adversarios, a sacrificarnos por el grupo, y a luchar sin descanso y no dejar de animar.

 

foto-davidDavid Cerdá es economista y filósofo, Master en Dirección Logística y Operaciones por IDE-CESEM, MBA, traductor y escritor. Es responsable del departamento de Finanzas y Controlling y director de Innovación de Brenntag Iberia, distribuidor de productos químicos. También es formador y asesor freelance, y ha realizado conferencias en media docena de países e idiomas.

 

11 Comments

  1. Esto solo lo puede hacer un crack como usted.

    Enhorabuena Sr Cerdá

  2. La Empresa debe ser como una piña para lograr los objetivos, desde el puesto con menos responsabilidades hasta el Presidente. en definitiva una FAMILIA.
    Felicidades por su escrito-

  3. Conocimiento profundo y arte literario. Usted nació crack renacentista, Don David!

  4. Enhorabuena David. Claro y preciso! Serà difundido como corresponde. Un abrazo!

    • Muchas gracias Paco, he aprendido muchas de esas cosas a tu lado

  5. Bueno, bueno, como me gustan estas reflexiones, y como me gustaría escuchar una charla. Un honor tenerte de compañero.

    • Gracias Domi, el honor es mio

  6. Muy bueno el artículo.

    Sin duda alguna, tener presente estas claves ayuda a reconducir el trabajo hacia unos resultados de la forma más limpia y elegante que se me ocurre; ya sea como líder o como integrante de un equipo. Al mismo tiempo que hacemos frente a esos diablillos que siempre pululan a nuestro alrededor, como la auto-complacencia, la inflexibilidad, la pereza…

    Enhorabuena David por tus palabras.

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