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Logística omnidireccional

Logística omnidireccional

ANTONIO IGLESIAS, profesor de IDE-CESEM.

En la época actual no paramos de poner nombre raros a todos los aspectos de gestión y entre ellos ya está también la logística, pensando quizá en que “si le cambiamos el collar el perro será diferente” o simplemente como el término es nuevo se pueda vender mejor. Aunque no es un método nuevo y en los últimos años se ha estado realizando de manera sistemática nos está empezando a cansar.

Esta reflexión la realizábamos en nuestro blog hace escasamente un mes, y hoy estamos añadiendo un término a la palabra logística que no viene reflejado en el diccionario de la RAE pero que por lo menos si tiene una estructura de palabra latina:
• Omni.- Del lat. omnis, todo.
• Direccional.- Que está situado o se orienta en una dirección.

Si usamos también uno de los significados que nos indica el diccionario de la RAE sobre el término logística:
• Logística.
o Conjunto de medios y métodos necesarios para llevar a cabo la organización de una empresa, o de un servicio, especialmente de distribución.

Uniendo los dos términos estaremos por tanto hablando de logística en todas las direcciones, y la gran pregunta que nos podemos hacer seria ¿por qué hablar de este concepto?. Para nosotros la logística es la: “Planificación, organización y control de todas las actividades relacionadas con el flujo de materiales desde la fuente de aprovisionamiento hasta situar el producto en el cliente interno o externo y la recogida, desmontaje y procesado de productos usados, partes de productos o materiales con vistas a maximizar el aprovechamiento de su valor y, en general, su uso sostenible”. Como refleja el gráfico
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Esto implica dotar de la misma importancia al flujo de la mercancía aguas arriba y aguas abajo, cosa que en la mayoría de las compañías no ocurre. Las empresas se preocupan del flujo directo, pues piensan que se juegan la fidelidad del cliente y por tanto ven claramente su incidencia en la cifra de ventas, pero se olvidan o no planifican de la mima forma los flujos inversos que cada día tienen una mayor en el coste logístico de las empresas.

Particularmente desde Logispyme pensamos que el diseño de la logística omnidireccional debe hacerse de manera global y concretamente contemplando posibles caminos de retorno en función de los productos antes de su uso (devoluciones) o después de él (recuperaciones).

Opciones de gestión para las devoluciones. Las devoluciones suponen un % importante de las ventas de las empresas que varía mucho en función del sector del que estemos hablando. Del total de productos devueltos, podemos hablar de tres grandes bloques:

o Productos defectuosos: debidos a
-Fallos de fabricación, que desafortunadamente parecen crecer aunque este es tema para otros artículos y están refrendados por estudios realizados por empresas muy solventes.
-Desperfectos sufridos durante la distribución del producto (transporte, almacenaje, exposición, etc.).

o Errores en los procesos logísticos:
-Aprovisionamiento por parte del cliente (talla, tamaño, especificaciones, etc.).
-Errores administrativos en la grabación de pedidos.
-Errores en la preparación de pedidos y expedición de la mercancía.

o Criterios comerciales: motivos contractuales (“Si no queda satisfecho, …”, “El cliente siempre tiene la razón”, …) o por ajustes de inventario (insuficiencia de la demanda, obsolescencia del producto, rotación de existencias, etc.).

Toda esta diversidad de circunstancias hace muy difícil establecer una relación exhaustiva de opciones que dispone la empresa para gestionar estos productos devueltos. En cualquier caso, podemos mencionar las siguientes:

o Reutilización de los productos en otros mercados: es la opción más utilizada y la que genera mayores ventajas puesto que supone la venta definitiva del producto. Dependiendo de si el producto devuelto presenta o no fallos de funcionamiento, se contemplan actividades intermedias de mantenimiento, reparación e incluso refabricación.

o Eliminación: hasta hace pocos años era la opción más utilizada y en algunos sectores como el agroalimentario, sigue siendo la principal. Supone deshacerse, por medios propios o ajenos, del producto devuelto.

o Donación: Algunas empresas destinan parte de sus devoluciones a entidades benéficas, organizaciones no gubernamentales, fundaciones, etc.; de esta forma se realiza una labor social a la vez que la empresa se beneficia de las deducciones fiscales que, en determinados países, existen por estas operaciones. También favorece su imagen como “empresa socialmente responsable”.

• Opciones de gestión para los productos recuperados. Las posibilidades de recuperación económica de los productos fuera de uso varían de unos productos a otros existiendo casos en los que la mejor opción a considerar será la adecuada eliminación del mismo. Además no todos los productos podrán ser sometidos a las mismas operaciones para recuperar el valor que incorporan.

Podríamos definir el concepto de Gestión de Productos Recuperados como “la gestión de todos los productos, componentes y materiales desechados por los consumidores, sobre los que el fabricante tiene algún tipo de responsabilidad, y cuyo objetivo es recuperar tanto valor económico (y ecológico) como sea posible, reduciendo de esta forma la cantidad final de residuos”. Se nos abren cinco opciones para maximizar el valor económico de los productos fuera de uso:

o Reparación: su objetivo es volver a poner al producto usado en condiciones de funcionamiento.

o Restauración: supone devolver al producto usado unos niveles específicos de calidad que, generalmente, suelen ser inferiores a los de los productos originales pero amplían su vida útil.

o Refabricación: esta opción proporciona al producto usado unos estándares de calidad tan rigurosos como los de los productos originales consiguiendo unos costes de fabricación que, en ocasiones, pueden ser entre un 30 y un 50% inferiores al de los originales

o Canibalismo: se suele dar este nombre a aquella opción de recuperación de productos fuera de uso en la que únicamente se recupera una pequeña parte de los componentes reutilizables que se destinarán a las opciones de reparación, restauración y refabricación.

o Reciclaje: consiste en recuperar el material con el que está fabricado el producto fuera de uso, para utilizarlo en la fabricación de nuevos productos.

Hablar de logística omnidireccional nos permitirá, en lo que respecta a los flujos relacionados con las devoluciones, trabajar en la mejora continua de los flujos directos, poner todos los medios a nuestro alcance para minimizar el número de devoluciones a través de, por ejemplo, controles de calidad que dificulten el acceso de productos defectuosos al mercado, sistemas de transporte apropiados que eviten desperfectos durante la distribución del producto, mejoras en los envases y embalajes, políticas de devoluciones más rigurosas y cualesquiera otros que acerquen a la empresa a un nivel cero de devoluciones. En otras palabras: mejora de la calidad de la empresa.

Por el contrario la gestión de los flujos de productos recuperados tiene ante sí un futuro esperanzador, aunque su éxito dependerá fundamentalmente de la existencia de un compromiso por parte de todos los miembros de la cadena de suministro para desarrollar eficientemente esta actividad, desde los proveedores y suministradores hasta los distribuidores, los consumidores, los recuperadores e incluso los propios competidores.

El establecimiento de objetivos cuantificables en las operaciones de recuperación, la selección de la opción más adecuada, así como un diseño detallado del producto y del proceso contribuirá al éxito de este proyecto.

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Experto en Logística, Antonio Iglesias es Jefe de Proyecto en Logispyme, además de profesor en IDE-CESEM. Asimismo, ha ejercido como Socio-Consultor en Enfoque 5 Consultores.

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