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Nuevos retos laborales. Nuevos retos en prevención

Nuevos retos laborales. Nuevos retos en prevención

SARA LÓPEZ RIERA
Directora del Departamento de Seguridad, Ergonomía y Psicosociología en INSHT. Master en Dirección Logística y Calidad por IDE-CESEM.

¿Recuerdan aquella genial película de Charles Chaplin “Tiempos modernos”? Corría el año 36 cuando esta película mostraba con humor el desquiciante ritmo de una cadena de montaje a que se veía sometido un obrero que, de tanto apretar tuercas, llegaba a perder la razón. Poco se hablaba por entonces de prevención laboral. En nuestro país la prevención laboral se empezaría a tomar realmente en serio a partir de la Ordenanza General de Seguridad e Higiene en el Trabajo de 1971, antecedente de nuestra actual Ley 31, del 8 de noviembre de 1995, de Prevención de Riesgos Laborales, traspuesta de directiva europea tras nuestro ingreso en la por entonces conocida como Comisión Económica Europea.

Pero no sólo ha ido cambiando la legislación al respecto, también el entorno de trabajo. La automatización industrial dejó atrás tareas tan repetitivas y vacías de contenido como aquella escenificada por Chaplin y, con ello, también muchos de los riesgos para la salud del trabajador que conllevaban.

Pero aunque en algunos casos se han reducido los riesgos por así decirlo, más “tradicionales”, en otros, las nuevas tecnologías, las nuevas características del entorno o los cambios en los propios trabajadores han traído riesgos “nuevos” consigo. Estos riesgos de trabajo, conocidos como “emergentes”, se ponen especialmente de manifiesto en el caso de las innovaciones tecnológicas. Tómese como ejemplo el caso de la nanotecnología. La nanotecnología se encuentra presente en nuestra vida cotidiana, en ámbitos tan dispares como la informática, los cosméticos, los materiales textiles, la medicina o incluso en nuestras propias casas a través de pinturas y cementos. En concreto, la nanotecnología hace referencia a la manipulación de sustancias en una escala de 1 a 100 nanómetros. Se trata de sustancias minúsculas si tenemos en cuenta que un nanómetro equivale a una milmillonésima parte de un metro. Se espera que en 2020 el 20% aproximadamente de los productos fabricados en el mundo se basen en la nanotecnología. Debido a su reducido tamaño, estas sustancias se introducen y difunden por los órganos del cuerpo humano de forma fácil y rápida. Sin embargo, los efectos relacionados con la salud de los trabajadores en este campo son todavía grandes desconocidos y existen lagunas que poco a poco se irán llenando. Otro caso es el de la industria biotecnológica. Trabajadores relacionados con productos realizados utilizando organismos genéticamente modificados están expuestos a riesgos que, a veces, no son del todo conocidos.

¿Y qué decir de los cambios en la estructura laboral que se han producido en los últimos años? En la actualidad, los factores psicosociales cobran gran importancia en entornos con mayor flexibilidad y precariedad del trabajo, especialmente importante en tiempos de crisis. Las estadísticas muestran claramente que los accidentes de trabajo son más frecuentes en los trabajadores temporales, con menos formación y autonomía en su trabajo. Por otro lado en las relaciones laborales actuales se presentan cada vez más casos de acoso o intimidación que favorecen el incremento de estrés relacionado con el trabajo.

Hay que decir que el envejecimiento de la población y la presencia cada vez mayor de las mujeres en el mundo laboral hace que las enfermedades y los accidentes más frecuentes a los que se encuentran expuestos los trabajadores hayan experimentado cambios importantes. Así, los trabajadores de más edad son más vulnerables a ciertos riesgos, como las enfermedades infecciosas y los trastornos del sistema músculo esquelético. Las caídas debidas a un mal equilibrio, por peor visión y mayor tiempo de reacción necesario, así como las lesiones debidas a distensiones y esguinces, son en este grupo más habituales. Ocurre que cuando los trabajadores de más edad tienen accidentes, sus lesiones tienden a ser más graves y suelen precisar más tiempo de recuperación. En cuanto a las mujeres, se deben tener en cuenta, fundamentalmente, las diferencias relacionadas con las exigencias físicas, el diseño ergonómico y la exposición a sustancias peligrosas para la salud reproductiva de la mujer.

Sin duda, un mayor esfuerzo legislativo en prevención y una mayor concienciación sobre la necesidad de adoptar prácticas seguras y saludables en el mundo laboral, va dando sus frutos pero, no hay que olvidar, que la importancia cada vez menor de ciertos sectores peligrosos, como el minero o el agrícola, frente a un sector servicios progresivamente más fuerte, tiene mucho que ver.

Es por ello que será necesario considerar que algunos trastornos a largo plazo como el cáncer profesional, los trastornos del sistema musculoesquelético, las enfermedades cardiovasculares y el estrés en el trabajo serán las principales preocupaciones en la vida de nuestros trabajadores y con ello, ir trasladando nuestros futuros esfuerzos a estos campos.

Revista Innovatia 40

Sara López es Ingeniería Industrial Superior, Especialidad Organización Industrial (Universidad de Oviedo) y Master en Dirección Logística y Calidad en IDE-CESEM. Tiene formación complementaria en Prevención Laboral, Relaciones Internacionales, Legal y Gestión/Comunicación. Ha ejercido, entre otros trabajos, como Coordinadora de Calidad en Grupo Luis Simoes y Directora de Calidad y Prevención en Rayet Rehabilitación S.L. Actualmente desarrolla su trabajo como Directora del Departamento de Seguridad, Ergonomía y Psicosociología deI Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT, Madrid).

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