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Valores, finanzas sostenibles y felicidad profesional

Valores, finanzas sostenibles y felicidad profesional

FERNANDO CARNERO.

Cuando recibí el amable encargo por parte de IDE-CESEM de escribir un artículo sobre la felicidad en el trabajo, y dada mi experiencia profesional en el área de las finanzas, no pude por menos de pensar, si esto era posible, necesario, conveniente o inevitable.

A lo largo de mi vida profesional de prácticamente treinta y cinco años, he podido contemplar todo tipo de crisis, españolas e internacionales, pero es difícil encontrar un panorama como el que estamos viviendo, en el que las finanzas y su gestión, han contribuido no a incrementar el nivel de satisfacción y felicidad en las empresas y en el trabajo dentro de ellas, sino a resultar un factor claramente distorsionador y creador de infelicidad a los empleados de muchas empresas, por no hablar de consumidores, accionistas y público en general.

Desde mi punto de vista, esto ha sido posible, porque se han abandonado en múltiples ocasiones, los mínimos principios éticos, que deben regir la gestión de las empresas y en particular la gestión financiera de las mismas.

Estos principios que menciono se han abandonado. Tratando de resumir: honestidad, información suficiente y veraz, equilibrio entre los diferentes intereses que existen en la empresa, equidad en el reparto de los esfuerzos y visión a largo plazo sin olvidar los problemas planteados en el corto plazo.

Durante los últimos años hemos asistido a una saturación, en ocasiones sin mucho sentido, de supuestas innovaciones en el mundo financiero, que sin ser intrínsecamente negativas, en multitud de casos encerraban una total falta de valores, una información no veraz, un excesivo sesgo a favor de alguno de los intereses que juegan en una empresa, y una visión de corte radicalmente cortoplacista, que conspiraba contra los intereses a largo plazo de la empresa y de sus componentes, generando un enorme flujo de infelicidad. No hace falta entrar en detalle en alguno de los supuestos que menciono, que han sido extensamente tratados por la literatura financiera al respecto, en estos últimos años: subprime, obsesión por el resultado inmediato, énfasis excesivo por los resultados bursátiles, papel de las compañías de rating, recorte de costes sin el más mínimo plan a largo plazo, etc.

En muchas de mis clases, cuando comienzo las sesiones de finanzas, mis alumnos, en la mayoría de los casos neófitos en estos temas, me preguntas cosas como: donde se encuentra en los estados financieros el capital humano, o el posicionamiento de la compañía, o la calidad de su equipo directivo, o de sus productos o servicios, o cual es el objetivo final de la empresa, o como se mide la contribución al bienestar general de la sociedad donde se encuentra la empresa. Suelo responderles, que si todo esto se gestiona inadecuadamente, tarde o temprano, más bien temprano, termina por repercutir en las finanzas, pero que un buen Director Financiero, debe ser tremendamente consciente de todos estos aspectos, ya que en caso contario no entenderá lo que está ocurriendo dentro y fuera de su empresa, y tomará decisiones, que inevitablemente, generarán infelicidad, tanto dentro como fuera de la misma.

Por lo tanto contestando a la pregunta que me hacía inicialmente, creo que la felicidad en el trabajo es posible y necesaria. En caso de no lograrlo, no solamente se tratará de un problema de satisfacción, sino que terminará repercutiendo en el no cumplimiento de los objetivos de la empresa, tomando en cuenta los sectores implicados en ella, y disminuyendo radicalmente las mejoras, modernizaciones e incrementos de productividad necesarios.

¿Cómo pueden contribuir las finanzas, desde mi punto de vista, a una mejor gestión de las compañías y a un incremento de la felicidad, dentro y fuera de las mismas?

Sin pretender ser exhaustivo, creo que hay que volver a redefinir el papel de las finanzas en la empresa, y abogar por una nueva visión de la misma, dentro de una redefinición necesaria del papel global de la empresa en el mundo actual. Podríamos llamarlo, aunque el término esté siendo muy utilizado: Finanzas Sostenibles.

¿Cuáles deberían ser los pilares y principios de éstas Finanzas Sostenibles? En mi opinión, deberíamos recuperar los principios de los que hablaba con anterioridad:

            HONESTIDAD: Abandonar definitivamente las políticas que de una manera abierta o camuflada la olvidan. No más prácticas financieras, que esconden o manipulan datos, con la búsqueda de rentabilidad para operadores concretos, alejados  de los intereses de accionistas, trabajadores y público en general. No hace falta ir muy lejos, para encontrar ejemplos como la gestión reciente de nuestro sistema financiero, con los escándalos de entidades que hemos tenidos que presenciar.

            INFORMACIÓN SUFICIENTE Y VERAZ: Los últimos años han sido una sucesión de acontecimientos que demuestran que este principio no se ha cumplido: productos financieros comercializados incorrectamente, ocultando o limitando la información. Por otro lado hemos asistido a crisis de empresas, que según la información reciente, incluso auditada, eran perfectamente viables.

            EQUILIBRIO ENTRE LOS DIFERENTES INTERESES QUE CONFLUYEN EN LA EMPRESA: Por la información que hemos ido recibiendo en los últimos años, parecería que las empresas eran entes aislados que buscaban maximizar su rentabilidad, sin considerar la influencia que recibían del entorno, ni la que ejercían sobre él, ni sobre los actores implicados en su funcionamiento. Hay que abjurar de esta visión, y recuperar una visión más holística y conjunta que sin olvidar la sostenibilidad de la empresa y la búsqueda de rentabilidad, la haga compatible con una visión mucho más global, que termina por influir en la misma búsqueda de la rentabilidad.

            EQUIDAD EN EL REPARTO DE ESFUERZOS: Nos desayunamos todos los días, con noticias que nos hablan de recortes, despidos, cierres, anulación de dividendos, conversiones obligatorias de deudas, etc. Resulta claro que existe un gran desequilibrio en el reparto de esfuerzos requeridos, con una balanza que en multitud de ocasiones, deja fuera de los esfuerzos a los causantes de los problemas. Hay que volver a pensar en la empresa y especialmente en las finanzas, de una manera más global que mida y exija los esfuerzos más equitativamente, lo que sin duda redundará en una mayor satisfacción y felicidad en el desempeño de todas las funciones, con una mayor implicación de los actores afectados.

            VISIÓN A LARGO PLAZO: Observo con creciente desasosiego, como estamos inundados, especialmente en el área financiera, de una visión excesivamente cortoplacista, con unos resultados letales para las empresas y sus componentes: accionistas, empleados, clientes, proveedores, etc.

Parece que sólo se nos ocurre afrontar con reducciones de costes, sin una planificación a largo plazo, todo tipo de problemas, por diferente que sea su tipología. Algunos olvidan que los costes son aquello en lo que debemos incurrir, aunque no sólo, para obtener ingresos. Una cosa es ajustarlos, optimizarlos, y otra bien distinta es liquidarlos indiscriminadamente, forzados por la angustia del corto plazo, y sin pensar en las consecuencias.

No existe nada más desalentador y generador de infelicidad, que verse afectado por una de estas decisiones, que parecen trasladar a los implicados, su falta de necesidad, casi su carácter parasitario en la compañía.

Es necesario recuperar una visión más a largo plazo, dentro de la que se encuadraría y daría sentido la gestión a corto plazo, que permita la implicación de todos los sectores que participan en la empresa y genere vinculación y felicidad. En este sentido, juegan un papel crucial la formación y la innovación, que deben dejar de verse sólo como un coste, y volver a verse como factores generadores de valor futuro y de, por qué no, felicidad.

Está claro que para conseguir todos estos objetivos, son precisos cambios legislativos, operativos y culturales. Legislativos, estableciendo normativas que penalicen de manera contundente todas las actuaciones que vayan en contra de los principios que hemos enunciado. Operativos, gestionando la compañía desde una praxis que la entienda de una manera más global y entendiendo sus relaciones con todos los actores implicados, internos y externos. Cultural, recuperando una visión más a largo plazo, que no se pare exclusivamente en indicadores cortoplacistas, que pueden ocultar una gestión inadecuada.

Por último, y por todo lo que he expuesto anteriormente, creo urgente y necesario recuperar una visión de la dirección de la empresa, y especialmente de sus finanzas, más moderna  e integradora, a la que he bautizado con el nombre de FINANZAS SOSTENIBLES, que debe cumplir entre sus objetivos con una de los mayores generadores de valor, dentro y fuera de la empresa, incrementar la felicidad en el desempeño del trabajo.

FerFinanzas Sosteniblesnando Carnero

Licenciado en Ciencias Económicas (UCM), PDD (IESE) y Diplomado en Gestión Financiera de Empresas (CECO).

Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en Avalmadrid, donde ha sido Subdirector General. Director de Riesgos Jefe de Back-Office y Analista de Riesgos, y asimismo, ha sido Coordinador de Banca Corporativa de la Organización Madrid en Banco Santander y Vicepresidente de Finanzas de Tracor S.A.

Ha participado como formador en el Instituto Superior de Técnicas y Prácticas Bancarias. Ha sido profesor para los empleados de la Agencia Financiera de la Comunidad de Madrid. Es colaborador académico de IDE-CESEM y diversas escuelas de negocios.

Profesor del MBA de la Facultad de Ingenieros Industriales de la UPM y de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Profesor de los MBA de varias Cámaras de Comercio.

Ha sido director del aula financiera de Avalmadrid y ha impartido formación a medida para Telefónica, Terra, Grupo Once, Hero y Caja Madrid, La Caixa, Caixa de Cataluña, Caja de Jaén y Grupo INFOCAJA (Caja Astur, Caja Canarias, Caja Murcia, Caja Castilla la Mancha y Sanostra)

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