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Marca y prestigio de la empresa, ¿qué suponen?

Marca y prestigio de la empresa, ¿qué suponen?

En nuestro anterior artículo sobre la Responsabilidad Medioambiental comentábamos brevemente este concepto de prestigio empresarial y lo importante que resulta. Hoy día, casi más que nunca, vivimos en un mundo dominado por Internet y las redes sociales y estos nuevos canales de comunicación son una tremenda oportunidad para trasladar y mejorar la marca corporativa. Son una poderosa oportunidad, sí, pero también un peligroso enemigo si no se hacen las cosas correctamente.

 

La importancia de definir una marca

Una marca, como bien sabemos es la presentación oficial al público de nuestra empresa. Sin embargo, no hay que quedarse en los colores y eslóganes bonitos, ya que la marca la genera todo lo que rodea a la organización: promesas, acciones, mensajes, objetivos, ambiciones, etc. Este es una tarea compleja de pulir pero muy efectiva cuando se hace bien. ¿Por qué comentamos algo que resulta tan obvio? La solución es sencilla: no son pocas las empresas que, con una idea y producto buenos, no han sido capaces de trasladar correctamente sus intenciones a los clientes, siendo esto su perdición. No solo esto, sino que, aludiendo de nuevo a nuestro anterior artículo, una marca también la forman los valores y las acciones. No puede ser positivo que una empresa no cumpla aquello con lo que se compromete.

De otro modo, cuando nos encontramos una marca bien definida, con productos reconocibles, diferenciadas de la competencia y que son consecuentes con sus valores lo que obtenemos es la confianza de los clientes. Y por supuesto la confianza lleva a fidelización y esta llevará a las ventas y la rentabilidad.

 

De la marca al prestigio

Como es lógico, ambos conceptos que manejamos en este artículo son parecidos y se relacionan íntimamente. Una buena marca otorga prestigio, y el prestigio mejora la imagen de la marca. Sin embargo, del mismo modo que una marca es algo más sólida hacia el exterior, el prestigio puede ser absolutamente frágil. Como decíamos al inicio, nos encontramos en un terreno digital, donde cualquier error puede suponer una crisis de proporciones gigantescas. De la noche a la mañana, se acabó el prestigio. Yendo a un contexto aun más radical, hemos de tener siempre en la cabeza que cualquier persona puede poner en las redes sociales algún mensaje sin conciencia y sin mirar el impacto que puede tener contra la organización. Una marca fiable a lo largo de los años y que hace las cosas bien podrá soportar este tipo de críticas, pero el trabajo ha de ser diario. El prestigio no es lo que se ha hecho bien en el pasado, es también lo que se hace en el presente para cuidar lo que se ha construido: ¿de qué vale una empresa con 150 años de historia si en la actualidad se encuentra en quiebra? El prestigio es la comunicación correcta con los clientes, que se sientan escuchados y atendidos, tanto en redes como personalmente. Hay que saber cómo usar las herramientas a nuestro alcance, tanto para transmitir confianza, como para defenderse de ataques malintencionados.

 

Lógicamente, todo esto que hemos tratado durante la elaboración del artículo es imposible hacerlo de la noche a la mañana. No se puede hacer todo siempre bien. Durante el camino se fallará, tomando decisiones erróneas pero aprender de estas situaciones es lo que también define el mensaje de nuestra marca. Si se tienen en mente estos consejos, el sentido común, la paciencia y se cuenta con un poco de suerte, está claro que las bases están puestas para que el público comience a conocer tu marca y tu camino hacia el éxito ya habrá comenzado. 

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