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Responsabilidad medioambiental: el reto de las empresas modernas

Responsabilidad medioambiental: el reto de las empresas modernas

Muchos años llevamos ya conviviendo, y aun más teniendo conocimiento, del cambio climático y el impacto medioambiental de las empresas. Poco a poco muchas organizaciones han ido adaptando sus procesos de acción para paliar este problema, aunque aun no es suficiente.

Hoy día nos encontramos en un sociedad muy crítica, que mira con lupa que las empresas cumplan una serie de valores y sean conscientes, por supuesto, del impacto que generan en el medio ambiente. Por tanto, las que cuiden al máximo esta faceta ven cómo los clientes se identifican con ella, generando la tan famosa fidelización. Por tanto, este compromiso no solo beneficiará al entorno, sino también es muy posible que a la propia empresa mejorando considerablemente su imagen de cara al exterior. En esta misma línea se pronuncian empresas como La Caixa, que expone en un manifiesto:

“La responsabilidad medioambiental, además de ser un deber legal y moral para las empresas, redunda en el beneficio de la entidad, pues conlleva la introducción de una estrategia y una filosofía de gestión que multiplica la eficiencia y promueve la implicación de todas las partes interesadas”

Tener consciencia de una correcta línea de actuación es vital para prevenir una degradación de los ecosistemas naturales y la desaparición de especies, elementos que, siguiendo con el argumento anterior, cada vez son más delicados entre la ciudadanía. En la actualidad, las leyes medioambientales (siempre mejorables) obligan a las empresas a responsabilizarse directamente del daño causado a través de sanciones, multas e indemnizaciones. Como siempre, el problema radica en el interés desmesurado de las empresas por los beneficios, lo que lleva a un aumento de la producción y, como consecuencia, un mayor impacto medioambiental. Por esto mismo sigue siendo tan difícil mejorar el material sostenible, ya que las empresas siguen anteponiendo radicalmente los beneficios al compromiso medioambiental.

¿Cómo comenzar a mejorar la responsabilidad medioambiental?

  1. Que la dirección esté comprometida. Es imposible que la maquinaria de la organización funcione correctamente si desde los altos cargos no se crean unas medidas adecuadas.
  2. Analizar continuamente el impacto. Si la propia empresa no es consciente de los daños que causa en el entorno, no hay solución posible. Se ha de diagnosticar el impacto medioambiental para estar seguros si las medidas que se tomen son adecuadas o inservibles.
  3. Escuchar a los afectados e interesados. Aquellos a los que la organización pueda perjudicar principalmente, son las primeras voces que tenemos que escuchar a la hora de confeccionar la política medioambiental. Estar siempre pendientes y escuchar consejos es la mejor medida para que la ciudadanía reciba una imagen de total compromiso empresarial.
  4. Realizar una estrategia ambiental. Las metas y objetivos deben de estar claros y especificados, para poder solucionar los problemas que puedan ir surgiendo hasta su consecución. Por supuesto no solo concretar los objetivos, sino las acciones que se llevarán a a cabo para conseguirlos.
  5. Evaluación. Aprender de los errores y potenciar los aciertos es clave si la empresa quiere transmitir seguridad y compromiso hacia el exterior.

 

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