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Seis claves para reflotar una empresa

Seis claves para reflotar una empresa

¿Puede una empresa en números rojos reconducir su situación y volver a los beneficios? Algunas como el Grupo Rodilla, ASM o la propia Apple  lo han conseguido. Bienvenido Martínez, director del área de Gestión, Estrategia y Técnica y director de los programas MBA y Executive MBA del Instituto de Directivos de Empresa ha recopilado las 6 claves para tener éxito reflotando una empresa.

 

 

1.- El diagnóstico

Lo primero es conocer la situación en la que nos encontramos y con ello poder realizar un buen diagnóstico. Los aspectos fundamentales en los que hemos de centrarnos van ser: la forma en que generamos los ingresos, dónde y cómo gastamos y cómo de eficiente es la organización, en la que figuran como actores principales las personas, sus tipos de relaciones y sus aportaciones a los dos aspectos anteriores.

En definitiva, hemos de encontrar todo lo bueno de la organización, que de seguro que existe, y todo aquello que ya no sirve ni aporta en la situación actual. Lo primero para reforzarlo, lo segundo para eliminarlo.

 

2.- El plan de acción

Necesitamos un plan de acción y necesitamos que sea conocido, porque será muy importante conseguir adhesiones.Un plan coherente y realizable, primero con acciones coyunturales en el corto plazo que nos permitan salvar la situación, y que enlacen después con medidas estructurales, de restructuración en el medio plazo y de modernización en el largo plazo.

Debemos estar muy atentos a que cada una de nuestras medidas surte los efectos esperados. Si no es así también debemos estar dispuestos a cambiar, modificar o añadir otras nuevas, recordando que la realidad no siempre nos da la razón.

Sería un error replicar modelos. Cada empresa es diferente, cada momento es distinto y sobre las mismas causas se pueden producir efectos distintos.

 

3.- Recuperar la confianza

Cuando apliquemos nuestro plan, es el momento de demostrar que las medidas están sirviendo, de ser creíbles y de poner lo que decimos en consonancia con lo que hacemos.

Con los empleados, hay que explicar e intentar que todas las personas que permanezcan en la organización se enganchen al plan. Con los proveedores, debemos encontrar su apoyo para continuar siéndolo, en la confianza de que cumplimos con nuestros compromisos y seguiremos haciendo negocio juntos.

Responsabilidad, credibilidad, consistencia, coherencia, pueden ser algunos de los calificativos necesarios, además de poder demostrar los resultados en periodos cortos y siempre, que no viene mal, que la suerte nos acompañe.

 

4.- Nuevas alianzas

Los problemas a los que nos enfrentaremos, pueden ser de mercado, de producto, financieros… Dependido de ello, encontrar a quien puede ayudarnos a solventarlos será necesario y si lo encontramos de manera acertada, nos reforzara en nuestro plan de cambio, siempre que tengamos algo que aportar a ese posible socio. Casi nunca existe el mirlo blanco que resuelva todos los problemas y hasta es posible que tengamos que buscar distintas aportaciones en diferentes alianzas.

Unidos seremos más grandes y fuertes, pero no olvidemos que sobreviven aquellos que son capaces de adaptarse mejor al medio.

 

5.- El dinero

El dinero va actuar como una condición necesaria pero no suficiente. Siempre será necesario el dinero, pero no todos los problemas se resuelven con solo con él.

La situación económico/financiera estará presente en todo lo que nos planteemos y traducir a euros todas las medidas que queramos tomar será siempre un buen ejercicio. Hay que dejar que los números nos hablen, ellos nos cuentan la verdad de todo lo que pensamos y decimos.

Especial atención a los problemas y tensiones de tesorería que, de no solventarlos, nos pueden llevar a un fallo generalizado en el resto de áreas, aparentemente no afectadas.

 

6.- El liderazgo

En estas circunstancias, el directivo debe transformarse en un líder Los que dirigen y gestionan deben ser los verdaderos impulsores de los cambios necesarios. Deben tener claro cuáles son los objetivos a conseguir para que todas las acciones sean acordes con los mismos.

Las decisiones difíciles que afectan a personas, los conflictos y enfrentamientos o las dificultades no previstas no deben alejarles del objetivo marcado.

Todo esto exige unas habilidades de dirección considerables, que el directivo debe haber desarrollado desde su formación. Precisamente por este motivo, los programas para directivos de IDE-CESEM incorporan un programa de Evaluación Competencial que permite a los alumnos potenciar sus capacidades más destacadas y trabajar en aquellas que necesitan mejorar.

Por último, los líderes tienen que creer en lo que hacen. Si no es así, estarán en clara desventaja con la tozudez de las realidades a las que se van a encontrar. Como decía el padre de Indiana Jones: “hay que dar un salto de fe”.

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